El presidente de Kosovo, acusado de crímenes de guerra

Está acusado de un centenar de asesinatos, torturas, persecuciones y desapariciones forzadas durante la guerra contra Serbia

El presidente Thaçi, en una ceremonia militar en diciembre del 2018
El presidente Thaçi, en una ceremonia militar en diciembre del 2018

Redacción

La Fiscalía de las Salas de Justicia Especializadas de Kosovo en La Haya acusó este miércoles al presidente de ese país, Hashim Thaçi, de crímenes de guerra y de lesa humanidad por por su supuesta responsabilidad en cerca de un centenar de asesinatos, torturas, persecuciones y desapariciones forzadas durante la guerra entre 1998 y 2000.

Un juez de las Salas de Justicia Especializadas de Kosovo debe revisar la acusación referente al pasado como líder militar de Thaçi y decidir si confirma los cargos, indicó el Tribunal.

«La acusación sostiene que Hashim Thaçi, Kadri Veseli ( líder del Partido Democrático de Kosovo) y otros sospechosos acusados son responsable penalmente por cerca de 100 asesinatos. Los supuestos crímenes citados en la acusación afectan a cientos de víctimas conocidas albanokosovares, serbia, gitanas y de otras etnias e incluyen a rivales políticos», ha afirmado la Fiscalía Especial en un comunicado publicado este miércoles.. 

El proceso sumario «es el resultado de una larga investigación y refleja la determinación de la Fiscalía de que puede probar todos los cargos más allá de una duda razonable», aseguró la oficina liderada por el fiscal jefe Jack Smith.

El exguerrillero que marcó Kosovo durante el último cuarto de siglo

El presidente de Kosovo, el antiguo guerrillero Hashim Thaçi, es una de las figuras fundamentales que ha definido la política y el destino del convulso país balcánico en el último cuarto de siglo.

Tras estudiar Filosofía e Historia en Pristina, se trasladó a Suiza en 1993 para terminar sus estudios y allí se afilió a la guerrilla Ejército de Liberación de Kosovo (UCK).

Durante los años de la resistencia contra la entonces Yugoslavia (ahora Serbia), Thaçi fue uno de los líderes políticos del UCK, encargado de recaudar dinero y conseguir armas para la lucha.

«Serpiente», su nombre de guerra

En 1997 el entonces comandante rebelde, con nombre de guerra Gjarperi (Serpiente), fue condenado en ausencia por un Tribunal serbio a diez años de cárcel por terrorismo.

En 1999 formó parte de la delegación kosovar en las fracasas negociaciones internacionales de Rambouillet, que llevaron a la OTAN a bombardear Serbia y Kosovo durante 78 días desde abril de ese año.

Tras la guerra, Thaçi fundó el Partido Democrático (PDK), que acabó siendo la formación dominante del país entre el 2007 y el  2017.

Ese partido aglutina a muchos exguerrilleros del UCK y, aún en la oposición, fue muy influyente porque mantuvo bajo control a veteranos combatientes, lo que favoreció la estabilidad del país.

Moderación paulatina

Durante sus años en la oposición, entre 1999 y el 2007, Thaçi fue moderando su nacionalismo y se convirtió por primera vez en jefe de Gobierno tras ganar las elecciones del 2007.

Revalidó el cargo una vez más en el 2010, aunque perdió las elecciones del 2014 y pasó a ser ministro de Exteriores de un Gobierno de coalición con el LDK, el histórico partido independentista no guerrillero.

Thaçi, nacido en 1968 en una aldea al noroeste de Pristina, fue uno de los líderes kosovares que impulsó la independencia unilateral de Serbia tras años de negociaciones infructuosas sobre el estatus definitivo de ese territorio.

Su popularidad alcanzó su apogeo el 17 de febrero del 2008, cuando leyó en el Parlamento de Pristina la solemne declaración de independencia unilateral respecto a Serbia.

Kosovo ha sido reconocido como Estado por más de cien país, sobre todo occidentales, aunque no por potencias como Rusia, China y la India, ni tampoco por España y otros cuatro países de la Unión Europea.

Presidente desde el 2016

En febrero del 2016, Thaçi fue elegido presidente de Kosovo por el Parlamento y abandonó la dirección del PDK.

Pese a que participó en la lucha armada contra Serbia, siempre defiende los derechos de los serbios que viven en Kosovo y no ha dudado en denunciar ataques contra esa minoría.

Sus seguidores han llegado a compararlo con el norirlandés Gerry Adams, exlíder del brazo político del IRA (Ejército Republicano Irlandés), quién también pasó de la lucha armada a la política.

La imagen de Thaçi quedó manchada por primera vez en el 2010 por un informe del Consejo de Europa que lo vinculaba, junto a otros hombre del UCK, a actividades criminales, como el tráfico de órganos de prisioneros serbios, acusaciones que siempre ha rechazado.

En la acusación presentada hoy en La Haya y que debe ser aún confirmada por un juez del Tribunal Especial, el fiscal acusa a Thaçi de estar involucrado en la muerte de un centenar de personas, albanokosovares, serbios, romaníes y opositores políticos.

Intento de normalización

Durante sus años como jefe de Gobierno o ministro de Exteriores, sus promesas de prosperidad económica nunca se hicieron realidad en el pequeño país, uno de los más pobres de Europa. Además, nunca desaparecieron las acusaciones y sospechas de actos de corrupción en su entorno más inmediato.

Durante su mandato presidencial, Thaçi intentó impulsar una normalización con Serbia, incluyendo un supuesto plan de intercambio de territorios entre los dos países, nunca confirmado oficialmente.

Para este viernes, Thaçi tiene previsto estar en Washington, junto con el presidente serbio, Aleksandar Vucic, para reunirse con el emisario estadounidense para los Balcanes, Richard Grenell, en un nuevo intento de avanzar hacia un acuerdo. 

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