La UE vigilará por mar y aire el embargo de armas a Libia

salvador arroyo BRUSELAS / COLPISA

INTERNACIONAL

ISMAIL ZITOUNY

La nueva misión, de carácter militar, relega el componente humanitario y da el golpe de gracia a la operación Sophia

18 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La operación naval Sophia -nombre en honor a un bebé somalí rescatado en el mar- se articuló en el 2015 con la misión de combatir el tráfico ilegal de inmigrantes en el Mediterráneo central. Cuatro años después, en marzo del 2019, quedó neutralizada por el bloqueo de Italia, con el ultraderechista Matteo Salvini en la vicepresidencia del Gobierno, cerrando sistemáticamente el acceso de los buques a sus puertos. Las tensiones entre los socios sobre cómo distribuir a los migrantes y la opinión cada vez más extendida de que la presencia naval alentaba a los contrabandistas terminaron por condenar un operativo que ha sobrevivido un año sin su elemento esencial, los barcos, solo con vigilancia aérea. Ahora recibe el golpe de gracia.

Los ministros de Exteriores reunidos ayer en Bruselas se han decantado por buscar una opción alternativa al compromiso que habían asumido de estudiar la vuelta de los buques a Sophia, bajo el principio de velar por el cumplimiento del embargo de armas a una Libia sumida en el caos por el control del poder entre dos facciones rivales. Y esta es una nueva misión, de clara naturaleza militar, que relega el componente humanitario. La extinción, en definitiva, de la operación Sophia tal y como se conocía hasta ahora.

Lo había advertido el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, minutos antes de reunirse con los ministros de los Veintisiete. La unanimidad era inviable en esta cita. Incluso proponía que el asunto pudiera aplazarse «a una próxima reunión». Más tiempo para valorar si realmente existía riesgo de un efecto llamada con el regreso de los buques al Mediterráneo, algo que el propio Borrell negaba. Pero Austria o Hungría, los dos socios más reacios a restablecer el despliegue dentro de ese marco, mantenían el bloqueo.

La operación ha permitido rescatar a 45.000 personas migrantes en el mar desde el 2015 La operación Sophia ha permitido desde el 2015 el rescate de unas 45.000 personas; ejemplo de que las mafias habían «abusado» del operativo, subrayaban los más críticos. Así que Viena tenía claro que el punto de partida de este encuentro de ministros ya era un error. «Lo que necesitamos es una operación militar, no una operación humanitaria», aseguraba Alexander Schallenberg, el canciller austríaco, nada más entrar en la reunión. E impuso su tesis. «Sophia está acabada», celebró Schallenberg cuatro horas después, al término de la cita.

Así que la UE gesta una nueva misión orientada específicamente a bloquear la entrada de armas en Libia con un componente naval, sí, y la misma base jurídica, también. Pero bajo determinadas condiciones. La fundamental: «Si esta misión provoca una afluencia de embarcaciones de migrantes, se detendrá», explicó Luigi di Magio, responsable de Exteriores italiano.

Barcos militares, con apoyo aéreo y satélite. Y los primeros con posibilidad de que sean retirados si la Comisión Europea detecta que «atraen» a migrantes con la esperanza de ser recogidos. Un supuesto que aún no se ha decidido cómo se articulará. Borrell utilizó la expresión española «cada día tiene su afán» para referirse a la búsqueda de la solución cuando surja el problema. Hoy es solo una hipótesis.

El texto legal que definiría los términos exactos de la misión aún debe ser redactado por expertos, aunque la idea es que las operaciones se focalicen más hacia al oeste de la costa Libia, alejadas de las coordenadas en las que se sitúan las aguas que registran los flujos más importantes de personas.