La UE abre un nuevo ciclo con el relevo en las instituciones europeas

Juncker se despide como presidente del Comisión y el belga Michel sucede al polaco Tusk como dirigente del Consejo Europeo

El polaco Donald Tusk dio el relevo a Charles Michel como presidente del Consejo Europeo
El polaco Donald Tusk dio el relevo a Charles Michel como presidente del Consejo Europeo

El relevo en la presidencia del Consejo Europeo y la última rueda de prensa del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, marcan el cierre de una etapa en las instituciones europeas y el inicio de un nuevo ciclo. En su despedida ese viernes Juncker mandó un escueto mensaje a su sucesora, Ursula Von der Leyen: «Cuide de la Unión Europea». Donald Tusk dijo adiós a su cargo de presidente del Consejo, apelando a la unidad de la UE. El polaco dijo que  su mandato se convirtió en un thriller de Alfred Hitchcock: la crisis económica en Grecia, la oleada migratoria en los Balcanes, el conflicto de Ucrania, los atentados yihadistas y por ultimo el «brexit».

Ursula Von der Leyen
Ursula Von der Leyen

Von der Leyen: una firme europeísta muy criticada en Alemania 

Patricia Baelo

Durante muchos años fue comparada con Angela Merkel. Hasta que finalmente el segundo rostro femenino más famoso de la política alemana se ha convertido en la primera mujer al frente de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen nació en Bruselas el 8 de octubre de 1958 en el seno de una familia protestante, y vivió en Bélgica hasta 1971. Al igual que su padre, el cristianodemócrata Ernst Albrech, exjefe del Gobierno regional de Baja Sajonia, es considerada una firme europeísta y forma parte de una organización que desea una mayor integración de la UE.

La tenacidad y la fuerza de voluntad son sus señas de identidad tanto en lo profesional como en lo personal. Von der Leyen, que concluyó sus estudios de Medicina en 1987, se casó con el empresario Heiko Echter, con el que tiene siete hijos. Paralelamente ejerció como doctora, hasta que dio el salto a la política como ministra de Sanidad de Baja Sajonia, justo antes de incorporarse al equipo de Merkel para la campaña electoral del 2005. Desde que ganó los comicios generales ese mismo año, la canciller la fue reclutando para todas sus legislaturas.

De la cartera de Familia, la ministra estrella de Merkel pasó a la de Trabajo y Asuntos Sociales en el 2009, y en el 2013 se alzó como la primera mujer en llevar las riendas de Defensa. Un cargo que le granjeó infinidad de críticas, pues no solo ha sido acusada de haber plagiado su tesis doctoral y falsificar su currículo, sino que además ha tenido que lidiar con múltiples escándalos del Ejército, que incluía un terrorista ultra en sus filas. Hoy, la conservadora y aficionada a la equitación es muy impopular en su país.ç

Algunos expertos confían en que la red de contactos internacionales que ha forjado a lo largo de su carrera le ayude a superar los grandes retos que le esperan en la CE.

Entre esos desafíos destacan la crisis migratoria, la lucha contra el cambio climático, las divergencias en torno a la introducción de un seguro de desempleo y un salario mínimo europeos, y las amenazas que suponen para la política exterior Rusia, China y el proteccionismo de Donald Trump. Pero la gran mayoría duda que, pese a su europeísmo, Von der Leyen vaya a ser capaz de unir de nuevo a los socios de la UE en un momento de polarización y auge de la extrema derecha. 

El nuevo presidente del Consejo Europeo, Charles Michel
El nuevo presidente del Consejo Europeo, Charles Michel

El líder inesperado en la linea liberal de Macron 

La corta pero intensa carrera política del liberal Charles Michel, el primer ministro más joven de Bélgica en más de siglo y medio, le ha llevado a ser un líder inesperado en su país y también en la Unión Europea. Michel se postuló como firme alternativa a la presidencia del Consejo Europeo por «sorpresa», a última hora de las maratonianas negociaciones del pasado junio para designar a los nuevos cargos de la cúpula comunitaria, informa la agencia Efe. El apoyo de Emmanuel Macron, con quien comparte la misma visión del liberalismo, fue determinante en su destino europeo.

En el acto en el que tomó el relevo de su predecesor, el polaco Donald Tusk, Michel explicó sus líneas como presidente del Consejo: su apuesta por una Unión Europa con más peso en el mundo, estar «abierto al diálogo y con la voluntad de construir puentes» y utilizar su energía para «reducir la burocracia».

Como carta de presentación está su capacidad negociadora en Bélgica, donde también llegó al frente del Gobierno de manera inesperada. Aunque su partido fue el tercero más votado en el 2014, fue elegido como candidato de consenso para contentar a las formaciones francófonas en unas elecciones que ganaron los soberanistas flamencos del N-VA. El pasado 27 de octubre Michel fue sustituido en su cargo de primer ministro del Gobierno belga (que se encuentra en funciones desde las elecciones del pasado mayo) por la liberal francófona Sophie Wilmès. Días después, el 31 de octubre, fue nombrado ministro de Estado por el rey Felipe de los belgas, un cargo honorífico concedido precisamente a propuesta de Wilmès y que es más simbólico que práctico.

A Michel, que nació en Namur, capital de la región francófona belga de Valonia, el 21 de diciembre de 1975, el interés por la política le vino de su padre, Louis Michel, exministro de Asuntos Exteriores belga y dos veces comisario europeo.

En el relevo, Michel recordó ayer la trayectoria política de su predecesor en el cargo y, en tono de broma, valoró sus «habilidades deportivas» (Tusk es un asiduo del jogging) y añadió que «seré cauto con mis tuits, al menos al principio» (los del polaco, siempre directos, eran muy polémicos). «Aunque hablaré alto cuando haga falta», apostilló. 

Jean-Claude Juncker dice adiós a Bruselas y pasa a la reserva

Salvador Arroyo
Jean Claude-Juncker, en su última comparecencia como presidente de la Comisión Europea en la abarrotada sala de prensa del edificio Berlaymont, la sede del Ejecutivo de Bruselas
Jean Claude-Juncker, en su última comparecencia como presidente de la Comisión Europea en la abarrotada sala de prensa del edificio Berlaymont, la sede del Ejecutivo de Bruselas

El luxemburgués será recordado por su peculiar humor y por ser el dirigente que evitó la salida de Grecia del euro

«Bueno, se acabó, que tengo hambre». Así cerraba el viernes Jean Claude-Juncker su última comparecencia como presidente de la Comisión Europea en la abarrotada sala de prensa del edificio Berlaymont, la sede del Ejecutivo de Bruselas. Esa frase, en boca de otro político, hubiera golpeado como una insolencia, pero dicha por el luxemburgués (y teniendo muy en cuenta su perfil y el contexto, su despedida) se tomó con humor; era otro «detalle Juncker».

El líder que ha sido referencia de la UE los últimos cinco años (aunque entregado al proyecto común muchos más como presidente del Eurogrupo y del Consejo Europeo) pasa a la reserva. A poco más de una semana de cumplir los 65, cede su despacho a Ursula von der Leyen a la que deja solo un mensaje: «Cuide de la Unión Europea». Y le desea mejor suerte que la que ha tenido él, marcada por una concatenación de conflictos que han situado el proyecto común en una situación delicada.

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