La UE urge a Johnson negociar los puntos problemáticos de su plan

i. sánchez artero BRUSELAS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Thierry Roge / BELGA / dpa | Europa Press

La Eurocámara critica con dureza el texto, que ve insuficiente

04 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

A menos de dos semanas para que arranque la cumbre europea previa a la cuenta atrás de la desconexión entre Reino Unido y la UE, sigue sin haber un acuerdo claro a la vista. El negociador europeo del brexit, Michel Barnier, reconoció ayer haber informado al Parlamento Europeo y a los 27 socios del estado de las negociaciones. Así, indicó que desde la UE urgen a Reino Unido a que presente «ya mismo soluciones operativas y efectivas que creen certidumbre legal y práctica».

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, por su parte, informó de dos llamadas que hizo ayer. La primera de ellas a Dublín, donde le recordó al primer ministro irlandés, Leo Varadkar, que Bruselas «apoya totalmente a Irlanda». Y otra a Londres, donde indicó al primer ministro, Boris Johnson, que Europa «sigue abierta, pero no convencida». Y es que Varadkar ya dijo en rueda de prensa que el plan presentado por Boris Johnson «se queda corto en varios aspectos», a lo que añadió que si esa era la propuesta final, «no habrá acuerdo».

A pesar de la cautela de las dos instituciones anteriores, el Parlamento Europeo se ha mostrado contundente: la propuesta británica no es suficiente. En esta línea, el eurodiputado liberal Guy Verhofstadt, responsable de las negociaciones del brexit desde la Eurocámara, afirmó que desde el Parlamento no se recibió el plan de Johnson con positivismo, ya que no cree que sea la «salvaguarda que Irlanda necesita».

Retrocesos en la propuesta

Y es que a pesar de que han incluido dos de los siete requisitos que debe tener una salvaguarda para evitar una frontera, tal y como explica Enrique Feás, investigador del Real Instituto Elcano, presenta dos retrocesos importantes: sacar a Irlanda del Norte de la unión aduanera tras el período de transición y no incluir a Irlanda del Norte en la zona del IVA, además de no dar soluciones para el evidente fraude que puede generarse.

En esta línea, el Parlamento Europeo insistió en que la propuesta británica no hace mención a algunos problemas que deben ser resueltos, como «la economía de toda la isla, el pleno respeto del Acuerdo de Viernes Santo y la integridad del mercado único».

La institución insistió en que «cualquier forma de controles dentro y alrededor de la frontera de Irlanda significaría el fin de comercio sin fricción y podría implicar un grave riesgo para los consumidores y empresas». Por tanto, desde el Parlamento inciden en que la propuesta no es operativa, no fija dónde o cómo se establecen los controles y pasa el testigo a Irlanda del Norte para tomar una decisión.

Pero van a seguir trabajando para lograr un acuerdo. Así lo han indicado fuentes diplomáticas españolas, que insisten en que trabajarán sin descanso hasta la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno los días 17 y 18. A falta de una valoración concreta tras el estudio con detalle del texto jurídico, que aún no han recibido, hicieron hincapié en la importancia de que haya voluntad por parte del Reino Unido de que el texto «sea negociable».

Estas fuentes insistieron en que la solidaridad con Irlanda es ser «solidarios con nosotros mismos en tanto que europeos» y descartaron cualquier tipo de acuerdo sin Dublín. De este modo, remarcaron que el objetivo principal de Europa es garantizar el mercado interior.