Biarritz se blinda para la cita de los líderes del G7 y la contracumbre
INTERNACIONAL
El Gobierno francés cifra en 36,4 millones de euros el coste de la organización de la cita
21 ago 2019 . Actualizado a las 18:52 h.El G7 fue una iniciativa de los franceses, ideada por Valéry Giscard D’Estaing para intentar una solución a la primera crisis del petróleo, y este año vuelven a ser los anfitriones de las grandes potencias mundiales: EE.UU., Reino Unido, Japón, Italia, Alemania, Francia y Canadá. La cumbre, que se celebra en Biarritz y tendrá un coste para el Gobierno galo de 36,4 millones de euros (mucho menor que otras citas previas), parece más accidentada que en otras ocasiones.
Para Emmanuel Macron es una ocasión más para defender el multilateralismo e intentar convencer a Donald Trump de que deje de alimentar la guerra comercial con China. En cuanto al acuerdo nuclear con Irán, los dirigentes europeos esperan que el presidente estadounidenses vuelva a la mesa de negociaciones, aunque ya le ha dicho a Macron que no hable a Teherán en nombre de Estados Unidos.
Las dificultades de este G7 no proceden solo del contenido, sino también de sus participantes. El dimisionario primer ministro italiano, Giuseppe Conte, acude en medio de la crisis política sin una agenda clara. Será también el primer cara a cara de Trump con su admirado Boris Johnson desde su llegada al número 10 Downing Street.
13.200 policías y gendarmes
«Nuestra vigilancia es máxima», comentó el ministro del Interior Christophe Castaner, y no debe haber «ningún disturbio en Biarritz». Unos 13.200 hombres, entre policías y gendarmes, apoyados por militares, han sido desplegados en esta localidad del País Vasco francés, apoyados por drones, helicópteros y una fragata para velar por la seguridad de los jefes de Estado y Gobierno que participan en el G7 y sus nutridas delegaciones. «No tenemos una amenaza terrorista particular, pero el riesgo sigue siendo constante», añadió Castaner.
Contracumbre
Sin embargo, lo que más preocupa al Ejecutivo de París es la contracumbre y las manifestaciones que se celebran de forma paralela en Hendaya e Irún para denunciar lo que representan las grandes potencias del G7: el liberalismo económico. Según Castaner, están preparados para enfrentarse a situaciones «que pueden ser tensas» por la posible presencia de los black blocs, grupo de encapuchados que siembra el caos en las manifestaciones como en las últimas celebradas hace meses por los chalecos amarillos en París. De momento Francia ha expulsado a un ciudadano alemán por considerarlo una amenaza para el orden público. Otros cinco franceses fueron detenidos el lunes por divulgar en las redes sociales los lugares donde van a estar alojadas las fuerzas del orden, animando a prender fuego a estos hoteles.
Representantes de movimientos sociales, políticos y sindicales que participan en la contracumbre asistirán a debates y conferencias sobre la solidaridad, el clima, la diversidad la migración o la lucha contra el imperialismo. La primera jornada comenzó este miércoles en el recinto Ficoba de Irún. Terminarán los actos el sábado con una gran manifestación desde Hendaya a Irún, en la que esperan la presencia de 10.000 personas.