Biarritz se blinda para la cita de los líderes del G7 y la contracumbre

El Gobierno francés cifra en 36,4 millones de euros el coste de la organización de la cita

Gendarmes franceses revisan varios vehículos en una estación de peaje en Anglet antes de la cumbre del G7
Gendarmes franceses revisan varios vehículos en una estación de peaje en Anglet antes de la cumbre del G7

París / E. La Voz

El G7 fue una iniciativa de los franceses, ideada por Valéry Giscard D’Estaing para intentar una solución a la primera crisis del petróleo, y este año vuelven a ser los anfitriones de las grandes potencias mundiales: EE.UU., Reino Unido, Japón, Italia, Alemania, Francia y Canadá. La cumbre, que se celebra en Biarritz y tendrá un coste para el Gobierno galo de  36,4 millones de euros (mucho menor que otras citas previas), parece más accidentada que en otras ocasiones.

Para Emmanuel Macron es una ocasión más para defender el multilateralismo e intentar convencer a Donald Trump de que deje de alimentar la guerra comercial con China. En cuanto al acuerdo nuclear con Irán, los dirigentes europeos esperan que el presidente estadounidenses vuelva a la mesa de negociaciones, aunque ya le ha dicho a Macron que no hable a Teherán en nombre de Estados Unidos.

Las dificultades de este G7 no proceden solo del contenido, sino también de sus participantes. El dimisionario primer ministro italiano, Giuseppe Conte, acude en medio de la crisis política sin una agenda clara. Será también el primer cara a cara de Trump con su admirado Boris Johnson desde su llegada al  número 10 Downing Street.

13.200 policías y gendarmes

«Nuestra vigilancia es máxima», comentó el ministro del Interior Christophe Castaner, y no debe haber «ningún disturbio en Biarritz». Unos 13.200 hombres, entre policías y gendarmes, apoyados por militares, han sido desplegados en esta localidad del País Vasco francés, apoyados por drones, helicópteros y una fragata para velar por la seguridad de los jefes de Estado y Gobierno que participan en el G7 y sus nutridas delegaciones. «No tenemos una amenaza terrorista particular, pero el riesgo sigue siendo constante», añadió Castaner. 

Contracumbre

Sin embargo, lo que más preocupa al Ejecutivo de París es la contracumbre y las manifestaciones que se celebran de forma paralela en Hendaya e Irún para denunciar lo que representan las grandes potencias del G7: el liberalismo económico. Según Castaner, están preparados para enfrentarse a situaciones «que pueden ser tensas» por la posible presencia de los black blocs, grupo de encapuchados que siembra el caos en las manifestaciones como en las últimas celebradas hace meses por los chalecos amarillos en París. De momento Francia ha expulsado a un ciudadano alemán por considerarlo una amenaza para el orden público. Otros cinco franceses fueron detenidos el lunes por divulgar en las redes sociales los lugares donde van a estar alojadas las fuerzas del orden, animando a prender fuego a estos hoteles.

Representantes de movimientos sociales, políticos y sindicales que participan en la contracumbre asistirán a debates y conferencias sobre la solidaridad, el clima, la diversidad la migración o la lucha contra el imperialismo. La primera jornada comenzó este miércoles en el recinto Ficoba de Irún. Terminarán los actos el sábado con una gran manifestación desde Hendaya a Irún, en la que esperan la presencia de 10.000 personas.

El helicóptero de Trump llega al País Vasco para la reunión del G7 el próximo fin de semana

La Voz

La aeronave está destinada a facilitar los desplazamientos del presidente de Estados Unidos en el encuentro internacional que se celebrará en Biarritz (Francia)

Un avión de la fuerza aérea estadounidense ha aterrizado este martes en el aeropuerto de Hondarribia (Guipúzcoa) con el helicóptero de Donald Trump, entre otros materiales. La aeronave está destinada a facilitar los desplazamientos del presidente de Estados Unidos en la reunión del G7 que se celebrará este próximo fin de semana en Biarritz (Francia).

El avión de carga, de 53 metros de longitud, es uno de los más grandes que han recalado nunca en el aeropuerto guipuzcoano, donde las naves de mayor tamaño que operan habitualmente son los Airbus 320 Neo de la compañía Vueling, de unos 37 metros.

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