El difícil juego de equilibrios amenaza la cumbre para el relevo de Juncker

Los líderes se reúnen hoy en Bruselas sin haber dado con la pieza clave para montar el resto del rompecabezas de la futura UE

Jean Claude Juncker, durante la conferencia de prensa en Bruselas
Jean Claude Juncker, durante la conferencia de prensa en Bruselas

Bruselas / Colpisa

Tocará trasnochar. Esa es la única garantía que parece aportar la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que arranca hoy en Bruselas. Y no será ni por una crisis en el euro ni por el Brexit, sino por ese puzle que los líderes llevan semanas intentando montar en reuniones selectivas a puerta cerrada y largas conversaciones telefónicas, sin dar con la pieza clave que permitiría encajar todas las demás. No tienen acuerdo sobre el candidato que sustituiría al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la nueva legislatura. Y sin él no sería factible cerrar los otros tres puestos clave: presidencia del Consejo Europeo, Parlamento y Alto Representante para Asuntos Exteriores. Sin él, incluso, es más complejo el consenso para la elección, más adelante, (aunque aquí ya entra en juego un perfil muy técnico) del relevo de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo.

El juego de equilibrios que marca este rompecabezas (peso de familias políticas, género y representación geográfica) nació trabado el 26 de mayo después de unas elecciones que dejaron a populares y socialistas, por primera vez en la historia, sin capacidad para sumar la mayoría absoluta que otorgan 376 de los 751 escaños de la Eurocámara. Antes era más fácil. Ahora los liberales e incluso los Verdes tienen que entrar en la partida. Y con esos cuatro grupos ha intensificado en los últimos días Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo los contactos de forma «muy dinámica», subrayaban fuentes diplomáticas.

El polaco se mostraba ayer «cautelosamente optimista» porque, pulsada también la opinión de los líderes en varias rondas -seguirá haciéndolo hasta que arranque la cumbre a eso de las 13.00 horas- le han expresado «su determinación de decidir rápidamente». La cuestión es si la alemana Angela Merkel terminará sacrificando (o no) al candidato de los populares Manfred Weber, la familia que ganó los comicios; si Pedro Sánchez, como negociador de los socialdemócratas, cederá (o no) con Frans Timmermans, o si finalmente se impondrá el criterio de Enmanuel Macron de «nada de cabezas de lista».

Los Veintisiete (dando por hecho que Reino Unido asumiría cualquier desenlace por desinterés) no han retirado de la mesa a Margrethe Vestager (uno de los ocho rostros que tuvieron los liberales durante los comicios) o a Michel Barnier, que no compitió, pero que se ha labrado un prestigio como negociador principal del Brexit.

No se descartan sorpresas

Lo evidente es que socialistas y liberales han hecho frente común para romper el carácter perenne del binomio PPE-presidencia del Ejecutivo comunitario. Les ayuda que tampoco exista unanimidad dentro del propio grupo en torno a la figura de Manfred Weber. «No concita todo el apoyo que necesita para ser elegido», admitían fuentes comunitarias. Pero, lo dicho, ni hay descartes ni la lista de posibles está cerrada. Las capitales quieren evitar un bloqueo que impida dar con los relevos antes de la sesión inaugural del Parlamento Europeo del 2 de julio, que elegiría a su presidente y que podría ser un premio de consolación para el jefe de filas de los conservadores, previo acuerdo entre los Estados. Si se les escapa esta pieza, se desequilibraría el juego. Por ello no se descarta incluso una nueva cumbre extraordinaria. Pero ésta tendría que encajarse en poco más de una semana, con cumbre de G20 de por medio, y mucha dificultad logística. Otra idea que refuerza la tesis del trasnoche.

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