En busca de la Lisboa de Cervantes

El autor del Quijote comenzó a escribir «La Galatea» en la capital lusa

Cervantes pudo vivir aquí, en el Campo das Cebolas, con la Casa dos Bicos, sede de la Fundación Saramago, y la catedral al fondo.
Cervantes pudo vivir aquí, en el Campo das Cebolas, con la Casa dos Bicos, sede de la Fundación Saramago, y la catedral al fondo.

Lisboa

A finales del siglo XVI Lisboa era una de las ciudades más cosmopolitas y ricas del mundo, junto con Sevilla. Portugal pertenecía al imperio español. Felipe II había instalado su corte en el palacio real de la plaza del Comercio, destruido dos siglos después durante el célebre terremoto. Muchos intelectuales, artistas, cazafortunas y buscavidas de la época siguieron al monarca, en busca de trabajo y prestigio. Miguel de Cervantes fue uno de ellos. Muy debilitado y manco, tras estar cautivo cinco años en Argel, «se cree que llegó a Lisboa en 1581 para pedir trabajo en la corte y probablemente permaneció aquí hasta 1583», explica a La Voz el director del Instituto Cervantes de Lisboa, Javier Rioyo, conocedor de su obra, y artífice, en el 2017, del congreso Cervantes y Lisboa, tras el que se publicó el libro Cervantes en Portugal, que recopila todas las ponencias y sirve de base para próximas investigaciones.

Seguir las huellas de Cervantes en la ciudad del Tajo «resultó difícil inicialmente», confiesa Rioyo. «No tenemos un solo documento que atestigüe su presencia en Lisboa, probablemente se perdieron en 1755, durante el terremoto, aunque sí hay en Tomar, a 80 kilómetros al norte, adonde Felipe II se trasladó durante unos meses, en 1581, por la peste que asolaba la capital. «El rey lo contrata ese año para ir a Orán, en una breve misión de espionaje, bien pagada, llevando unas cartas, con la promesa de que después le encomendará otras misiones más importantes», dice el director del Cervantes en Lisboa.

Mientras el escritor espera impaciente un nuevo encargo real, que nunca llegó, se instala en Lisboa, con el dinero que le habían pagado, para disfrutar de los placeres que ofrecía la ciudad del Tajo. «Los investigadores creen que vivió en la zona del Campo das Cebolas, cerca de la Casa dos Bicos, sede de la Fundación Saramago, y del Chafariz D´El Rei, porque está cerca de la plaza del Comercio y era donde residía la burguesía e hidalguía», explica Rioyo. «El rastro de Cervantes en España se retoma en 1584, en Valladolid, por eso creemos que estuvo aquí hasta finales de 1583», avanza.

Los estudiosos de la obra cervantina han encontrado bastantes referencias a Lisboa en su primera novela, La Galatea, escrita, al menos en parte, durante su estancia en la capital lusa, tras decidir cambiar de profesión, y en la última, Persiles y Segismunda, por las descripciones que hace de sus mujeres y de la ciudad, que indican que la conocía perfectamente y que nunca la olvidó. 

La Lisboa de Cervantes

Llegar al Campo das Cebolas, remodelado y lleno de vida, perderse entre las sinuosas calles de Alfama que llegan hasta la , la catedral, bajar hasta el actual muelle de cruceros, donde antaño se situaba la zona portuaria, contemplar La Casa dos Bicos, de comienzos del siglo XVI, y el Chafariz D´El Rei, la fuente más antigua de Lisboa, del XIII, permite imaginar al visitante ¿cómo sería la vida de Cervantes en Lisboa? «Sabemos que se relacionó con intelectuales portugueses y disfrutó de la urbe más interesante y rica del momento, que tenía en esta parte de la ciudad su punto neurálgico», confiesa Rioyo. «Solo alguien que se ha enamorado en Lisboa -se cree que tuvo una hija- que la ha vivido con intensidad y que la conoce con detalle, puede hablar así de esta ciudad», concluye.

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