El factor cubano en la crisis venezolana

La última gran movilización desplegada hace una semana por Juan Guaidó y los suyos para hacer realidad su promesa de introducir en el país la ayuda humanitaria se quedó en poco más que un intento. No obstante, todo apunta a que el desenlace de la crisis que vive el país sigue estando próximo pero no parece ser inminente


A CORUÑA

De momento, el régimen que personaliza Maduro Moros sobrevive, gracias a los cuidados paliativos que le suministran los cubanos y al manejo criminal de grupos paramilitares, eufemísticamente denominados colectivos. Son fuerzas de choque contra la población civil,  que Iris Varela, la enfant terrible del chavismo y ministra de Asuntos Penitenciarios reforzó  con presos excarcelados a tal fin, según declararon militares profesionales venezolanos que desertaron.

Aunque formalmente sigue contando con el apoyo formal  de rusos, chinos, iraníes, turcos y poco más, cada día resulta más evidente que los cubanos son el factor clave y lo seguirán siendo hasta que el inquilino de la Casa Blanca no les ofrezca las contrapartidas suficientes para que les compense dejar de serlo.

Sobre la actual postura de La Habana en relación con el tema venezolano, analistas serios que siguen al día el devenir de los acontecimientos, sostienen hipótesis divergentes aunque no contradictorias. Unos apuntan que el poder cubano necesita defender la continuidad del poder de Maduro porque, si este cae, el impacto será inmediato en Cuba. Raúl Castro y Díaz-Canel saben que, una vez que caiga el inquilino de Miraflores, el siguiente objetivo de Donald Trump será poner punto final al régimen castrista. Por eso están con Maduro, le aconsejan y le apoyan en la represión en la calle, alientan su contraofensiva ante los Estados Unidos y en la persecución al liderazgo opositor encabezado por Juan Guaidó. Es el guión cubano de la resistencia antiimperialista que le funcionó a Fidel Castro. Los que suscriben este análisis concluyen que la postura de La Habana solo cambiaría con contrapartidas claras, como el levantamiento formal y real del bloqueo a que ha sido sometida la isla desde que cayó en manos del castrismo.

Otros sostienen que Cuba puede estar viendo que a Maduro la situación se le va de las manos: Ya ha perdido la batalla a nivel internacional y el costo que va a pagar por la guerra económica será muy alto para el país y para también para el chavismo. Que la inmensa mayoría del pueblo no lo acompaña, es algo que se está viendo con claridad meridiana desde que Guidó emergió en medio de las turbulentas aguas opositoras. El resquebrajamiento de las Fuerzas Armadas y el constante goteo de desertores, a pesar del férreo control al que están sometidos los uniformados,  no pasa desapercibido a los que desde la Habana dirigen la resistencia madurista. No deja de preocuparles el riesgo que la caída en combate de agentes cubanos, involucrados en operaciones con la Fuerzas Armadas venezolanas, pueda acabar convirtiéndolos en los principales paganos de la crisis.

En base a estas premisas concluyen que Cuba quiere que Maduro se abra a una verdadera negociación. Dicen este es el momento y si que, si lo dejan pasar, se puede perder la oportunidad de una retirada ordenada que garanticaría la sobrevivencia del chavismo, aunque sea en la oposición.

Pero, ¿cuántos cubanos hay actualmente en Venezuela? La pasada semana, cuando le hicieron esta  pregunta en una entrevista de prensa a Luis Almagro, el secretario General de la OEA, un personaje que conoce a fondo la realidad venezolana, este respondió: «Hay dos cifras. La primera cifra es de 46.000 cubanos que están en la nómina venezolana y han sido financiados por el lavado de dinero venezolano. Hay otra cifra que también es muy fuerte, que son los 22.000 cubanos que votaron en Venezuela en el referéndum constitucional cubano, lo que confirma que hay al menos esa cantidad de cubanos en Venezuela. Son dos cifras muy altas. El ejército de ocupación colonial español creo que tenía 21.000 efectivos. Los cubanos están ahí en roles de cooperación deportiva, de salud, cooperación o educación pero tienen más entrenamiento militar que el propio ejército venezolano. Las tareas que hemos identificado que están haciendo son tareas de inteligencia, de documentación civil y represivas, como el control de manifestaciones y la tortura».

Pero los cubanos no llegaron a Venezuela de la mano de Maduro sino de Chávez El difunto comandante hizo realidad el viejo sueño de Fidel de conquistar la mayor perla del Caribe. Lo había intentado antes por las armas y había fracasado. Con la llegada al poder por las urnas del golpista fracasado, Hugo Chávez, al final  conquistó la patria de Bolívar sin necesidad de disparar un solo tiro.

Esta conquista no pudo haber llegado  e un momento más oportuno para los hermanos Castro, porque les permitió sobrevivir tras la caída del muro de Berlín y el consiguiente final de la ayuda soviética.

A partir de ese momento, la isla del castrismo,  no solo se vio regada de petróleo, inversiones y apoyo financiero, sino que se fue haciendo con el control de piezas claves de la vida cotidiana de los venezolanos. La cooperación cubana, ya con los primeros gobiernos de Chávez se hizo con el control las notarías públicas y los registros civiles de Venezuela. También supervisan los sistemas informáticos de la presidencia, ministerios, programas sociales, policía y servicios de seguridad, así como la petrolera estatal PDVSA.

Según el analista Moisés Naím, Chávez tenía muchas razones para arrojarse a los brazos de Fidel Castro. «Lo admiraba y sentía por él un profundo afecto y confianza. Fidel se convirtió en su asesor personal, su mentor político y guía geoestratégico. Castro alimentó además la convicción de Chávez de que sus muchos enemigos -sobre todo Estados Unidos y las élites locales- querían liquidarlo y que no podía esperar de sus fuerzas de seguridad la protección que necesitaba. En cambio, los cubanos sí eran confiables. Cuba también proporcionó toda una engrasada red de activistas, ONG y propagandistas que apoyaron la revolución bolivariana en el extranjero. Chávez se quejaba públicamente de la ineptitud de sus altos funcionarios. En esto, también Cuba le ayudó, dotándole de funcionarios con experiencia en el manejo de un Estado cada vez más centralizado».

Nicolás Maduro, ha profundizado aún más la dependencia venezolana de La Habana. Y también en la personal, hasta el punto de que desde que estalló la última crisis, según distintas informaciones publicadas en los últimos días, el usurpador y su círculo más próximo ya no duermen en su domicilios habituales sino en la isla de la Orchila, a la que y desde la que son trasladados a diario a Caracas por personal cubano que se reservan en exclusiva su custodia mientras pernoctan allí.

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