Bruselas señala el reloj a Theresa May y le exige un plan real para el divorcio

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Activistas proeuropeos colocaron luna pancarta ante Westminster
Activistas proeuropeos colocaron luna pancarta ante Westminster ANDY RAIN | EFE

La Eurocámara se niega a tocar el texto y pide a los diputados británicos que se pongan de acuerdo

23 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Bruselas está insatisfecha. Se mire por donde se mire, el plan B de Theresa May para el brexit, no convence a nadie. Es otra huida hacia adelante. «No hay nada realmente nuevo ni aporta las clarificaciones sobre sus intenciones, que esperamos lo antes posible», señaló ayer el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. El griego admitió vivir con una «sensación terrible de déjà vu». El brexit absorbe toda la atención mediática incluso cuando Londres insiste una y otra vez en las mismas fórmulas para salir del callejón sin salida en el que se encuentra.

 A pesar de las garantías y facilidades ofrecidas por May el lunes a los residentes comunitarios en el Reino Unido, los negociadores europeos no se fían y exigen a la premier que deje de tantear a ciegas a la UE con migajas. «El acuerdo no está abierto a negociaciones (…) Queremos que nos digan qué quieren ahora realmente», deslizó Schinas. Bruselas conoce las cartas de May, pero no sabe cómo las jugará en estos dos meses escasos que quedan para el divorcio. La dirigente tory, como viene haciendo desde hace dos años, se resiste a revelar su estrategia.

 La Comisión desecha la idea de poner fecha a la permanencia del Reino Unido en la Unión Aduanera, mientras se busca una fórmula que evite la frontera dura entre las dos Irlandas. Polonia llegó a sugerir cinco años. «Esa no es la posición oficial de la UE», rechazó Schinas.

El tiempo corre y Bruselas señala al reloj. El responsable del brexit en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, apremió a los partidos políticos de Westminster a ponerse de acuerdo para resolver un bloqueo que puede precipitar accidentalmente al Reino Unido por el precipicio. «El problema es que solo hay mayorías negativas», explicó el belga. Mayoría en contra de la salida abrupta, mayoría en contra del acuerdo negociado por May y mayoría en contra la permanencia en la Unión Aduanera como solución de urgencia. «Deberemos seguir con cautela qué pasará en la cámara de los comunes, ahí se está intentando tomar el control del proceso con enmiendas importantes», deslizó en alusión, entre otras, a la que señala la posibilidad de convocar un segundo referendo, apadrinada por el líder laborista Jeremy Corbyn. «Pueden influir enormemente en el resultado del proceso», alertó Verhofstadt.

 La incertidumbre continúa, pero la Eurocámara tiene claro que no permitirá que se renegocie el acuerdo ni se muevan líneas rojas si el Reino Unido no lo hace. Tampoco existe gran apetito en la institución por conceder una eventual prórroga larga o indefinida al brexit. El 2 de julio el Parlamento Europeo tiene que estar formado y nadie quiere ver a los británicos en el hemiciclo si no hay garantías de que seguirán en la Unión Europea.

 

Partidarios de un segundo referendo pidieron a Corbyn un compromiso más firme.

Corbyn abre la puerta a un segundo referendo sobre el «brexit»

Rita A. Tudela

El líder de los laboristas británicos, Jeremy Corbyn, ha dejado por primera vez la puerta abierta a que el Parlamento decida si se celebra un segundo referendo, en una de las enmiendas presentadas ayer al plan B que Theresa May llevará el próximo martes a los Comunes. La oposición pone sobre la mesa la posibilidad de una segunda consulta, si bien con un lenguaje ambiguo que ha sido criticado por algunos partidarios de resolver en las urnas la crisis abierta. La celebración de una segunda consulta divide al Partido Laborista: los fieles al líder se muestran escépticos, mientras que otros se la exigen.

Seguir leyendo