EE.UU. desaira al heredero saudí

Piden que se de tiempo a Riad para aclarar el caso Khashoggi, pero su secretario del Tesoro ya no asistirá al Davos del desierto


Jerusalén / Colpisa

Al secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, no le debieron de convencer los argumentos de la casa real saudí sobre la desaparición de Jamal Khashoggi y su primera decisión al regresar a casa fue recomendar al secretario del Tesoro la cancelación de su viaje a la cumbre económica que celebrará Riad la próxima semana. Donald Trump dijo que quería una explicación de lo ocurrido con el periodista antes de terminar la semana, pero Pompeo declaró que los saudíes necesitan «unos pocos días más» para concluir la investigación.

Estados Unidos pide tiempo mientras los expertos turcos intensifican unas pesquisas que se alargaron durante doce horas en el Consulado y la residencia del cónsul y se extendieron ayer incluso a algunos bosques de las afueras de Estambul, según las cadenas de televisión locales.

Khashoggi desapareció el día 2, en el que tenía cita en su Consulado de Estambul para un trámite relativo a su próximo matrimonio. Las cámaras captaron su entrada pero nadie le vio salir. La información que fuentes anónimas turcas filtran a los medios refuerza la hipótesis de que fue brutalmente asesinado y su cuerpo, descuartizado. Los saudíes lo niegan de forma tajante.

En medio de la conmoción internacional, The Washington Post, con el que colaboraba en la sección de Opinión, publicó su última columna. En el texto, enviado al periódico por su traductor al día siguiente de su desaparición, Khashoggi lamenta «la falta de libertad de expresión» en el mundo árabe. «El mundo árabe se enfrenta a su propia versión de una cortina de hierro, impuesta no por actores externos sino a través de fuerzas domésticas que compiten por el poder», escribe. La responsable de Opinión del diario, Karen Attiah, explicó que en un principio frenaron «la publicación porque esperábamos que Jamal volviera para que él y yo lo pudiéramos editar juntos. Ahora tengo que aceptarlo: eso no va a suceder».

Desbandada general

Conforme avanza la investigación y se conocen nuevas filtraciones, la presión crece en torno a Arabia Saudí y más países y entidades se retiran de la segunda edición del foro económico conocido como el Davos del desierto, previsto para el martes y miércoles en Riad. La desbandada es general y los últimos en sumarse a la lista fueron el ministro británico de Comercio Internacional, Liam Fox, los titulares de Economía francés, Bruno Le Maire, y holandés, Wopke Hoekstra, y el secretario de Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin. La decisión de Washington se adoptó «a partir del informe de Pompeo», que viajó a Riad y Ankara para tener información de primera mano de la investigación. Una medida sin precedentes en la relación entre estos dos aliados.

Alimentando un intento de influir sobre el caso Khashoggi, los medios estadounidenses informaron que el reino depositó 100 millones de dólares para los esfuerzos de estabilización de Washington en Siria, cuando Pompeo llegó a Riad.

Los medios turcos no paran de ofrecer detalles -siempre de fuentes anónimas próximas a la investigación- y el diario Sabah repasó los movimientos en Estambul del «jefe del equipo de ejecución». Se trata de Maher Abdulaziz Mutreb, identificado por las autoridades turcas como uno de los miembros del grupo de 15 agentes enviado por Riad para «asesinar» al periodista. Una figura muy próxima al príncipe heredero Mohamed bin Salman, como recordó The New York Times.

El diario progubernamental turco Yeni Safak informó también de la muerte en un misterioso accidente de coche en Riad de otro de esos agentes. Se trata de Meshal Saad M. Albostani, oficial de la Fuerza Aérea saudí.

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