Bruselas vuelve a la carga contra los presupuestos de Italia

Alerta del contagio que puede desatar una crisis en el país mediterráneo y exige responsabilidad al Gobierno de Roma

Guiuseppe Conte y sus dos vicepresidentes en el exterior del Palacio Chigi en Roma
Guiuseppe Conte y sus dos vicepresidentes en el exterior del Palacio Chigi en Roma

bruselas / corresponsal

«La situación es muy frágil», admitió ayer sin reservas el vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen, al ser interpelado por el borrador presupuestario de Italia. Las dudas y el nerviosismo se han propagado por los cuarteles de la institución donde se teme que Roma acabe presentando una hoja de ruta descabellada con proyecciones de crecimiento «irreales» y partidas de gasto desmedidas para el 2019.

Aunque ha rebajado el tono, el Ejecutivo de Giuseppe Conte sigue empeñado en mantener el pulso con Bruselas. Está dispuesto a dinamitar cualquier acuerdo pactado previamente con sus socios europeos, triplicando el déficit y disparando la deuda pública (en el 131% del PIB). Este acto de «deslealtad» podría tener efectos colaterales en países vecinos como España, expuesta todavía a los vaivenes financieros. «Nadie quiere una crisis o inestabilidad en los mercados. Sería un muy mal camino para los italianos y muy mal camino para otros países que sufren riesgos de contagio», alertó ayer el finlandés antes de exigir a Roma que asuma su responsabilidad y presente un plan de ingresos y gastos creíble antes del próximo lunes 15 de octubre. «No es demasiado tarde para mantener la estabilidad y garantizar el crecimiento de Italia», recordó.

La UE, que no está sola en este empeño ya que ayer recibió el respaldo de la directora del FMI, Christine Lagarde, todavía no ha olvidado los estragos que produjeron los últimos terremotos financieros en el bloque y no quiere ni oír hablar de una nueva sacudida que, dada la magnitud de Italia (tercera potencia del euro), podría arrastrar consigo al proyecto inacabado de la divisa común. Katainen instó a «no invocar a los demonios». Bruselas trata de convencer a Conte de dar un paso atrás porque el futuro de la UE y el de Italia están ligados.

Alarmas

La llave está en las manos de un gobierno declaradamente eurófobo, donde el populista Movimiento Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga Norte marcan el paso. Desde que llegó al poder, el Ejecutivo italiano no ha cejado en su empeño de desafiar y retar a la UE para reafirmar su carácter ultranacionalista de cara a las elecciones europeas del 2019. Llegaron a traspasar las líneas de lo diplomáticamente aceptable al sugerir, a modo de provocación, la posibilidad de celebrar un referendo de permanencia en la UE como el británico. Aunque es su actitud, marcadamente xenófoba y despectiva con los demandantes de asilo, lo que más ha indignado a Bruselas, su cerrazón presupuestaria ha hecho saltar todas las alarmas entre autoridades, inversores y ahorradores.

«Todos hemos visto en los mercados que esto no es positivo», advirtió Katainen, apuntando directamente a la prima de riesgo italiana, que ya ha alcanzado su pico más alto de los últimos cinco años tras los bandazos y desafíos de Roma. Con una hoja de ruta de déficit al alza y sin un plan creíble para reducir la monstruosa deuda de los italianos, superior al 130 % del PIB, el Gobierno de Conte puede poner al país al borde de la quiebra. Hay expertos que dudan de la capacidad de Italia de sobrevivir si la UE no sopesa una reestructuración.

Fórmula exprés para sellar el «brexit»

El miércoles 17 expira el plazo concedido por la UE al Reino Unido para llegar a un acuerdo sobre el «brexit». «Los intensos trabajos técnicos continúan», aseguran fuentes comunitarias, pero el equipo de la premier Theresa May es incapaz de ofrecer un plan razonable a la UE, esto es, una hoja de ruta que preserve la integridad del mercado único y evite una frontera dura entre las dos Irlandas. «Tenemos la esperanza de encontrar una fórmula para cerrar todos estos asuntos abiertos», insisten. Pero todavía queda en el aire el futuro protocolo sobre Gibraltar. España admite que no está satisfecha con la oferta, pero fuentes diplomáticas insisten en que el estatus del Peñón «no será el escollo final». El negociador europeo, Michel Barnier, señala el gran obstáculo de las negociaciones: El empeño del Reino Unido en suprimir las fronteras y aranceles a sus exportaciones al mercado único mientras restringe la libertad de circulación de los comunitarios.

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