Alemania empieza a comprobar que le será difícil devolver inmigrantes
INTERNACIONAL
Hungría y Austria rechazan acuerdos para recibirlos de vuelta en su territorio
06 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La iniciativa de los conservadores alemanes para cerrar su frontera a los peticionarios de asilo registrados en otros países de la UE con la creación de «centros de tránsito» para su devolución a esos Estados se topó este jueves con los primeros escollos que hacen dudar de que pueda llegar a ponerse en marcha. La firma de acuerdos bilaterales con otros socios de la UE para alcanzar esa meta se plantea más que complicada. Mientras el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, rechazó de plano en Berlín la posibilidad de aceptar ese tipo de devoluciones, el canciller federal austríaco, Sebastian Kurz, insistió en que no firmará con Alemania un acuerdo al respecto que perjudique a su país.
En su primera visita a la capital alemana en cuatro años, Orbán se reafirmó en su política de mano dura contra todo tipo de inmigración y no cedió un ápice al llamamiento a la solidaridad con sus socios de la UE de la canciller germana, Angela Merkel. Tras su entrevista ambos admitieron una única coincidencia. Los puntos de vista de Alemania y Hungría en materia de refugiados «son muy diferentes», dijo Merkel, mientras Orbán subrayaba que ambos abordan esa cuestión «desde distintas perspectivas».
El primer ministro magiar reiteró que su país no admitirá la entrega de un solo peticionario de asilo desde Alemania y dejó claro que Hungría no es responsable de los refugiados que pisaron en Grecia por primera vez territorio comunitario pero nunca fueron registrados allí. Es más, subrayó que la estricta política fronteriza húngara supone una «bendición» para Berlín al haber cerrado la ruta de los Balcanes. «De lo contrario llegarían hoy a Alemania de 4.000 a 5.000 refugiados diarios», advirtió el ultranacionalista, quien dijo que su iniciativa de hace dos años es una «muestra real de solidaridad».
Orban se preció de que 8.000 efectivos armados vigilan los límites de su país con Serbia y Croacia las 24 horas del día y es «imposible» cruzar ilegalmente esa frontera. «Aliviamos a Alemania de un enorme peso», se ufanó uno de los mayores críticos de la política de Merkel para los refugiados.
De acuerdo se mostraron Merkel y Orban en la necesidad de mejorar la defensa de las fronteras exteriores de la UE y en cooperar en ayuda al desarrollo para combatir las causas de la migración incontrolada. Pero la también presidenta de la CDU insistió en que el objetivo no es que «acabemos simplemente aislándonos» y señaló que deben darse posibilidades legales de llegada a Europa para estudiar o trabajar.
«Cerrar» el Mediterráneo
Más cercano a Orban que a Merkel se mostró el ministro alemán del Interior y líder de la CSU bávara, Horst Seehofer. Tras recibirle en Viena, el canciller austríaco, anunció la celebración la semana próxima en Innsbruck de un encuentro de los titulares de Interior de Austria, Alemania e Italia para estudiar medidas que reduzcan la presión migratoria en el Mediterráneo. Seehofer habló incluso de «cerrar completamente» esa «ruta meridional».
El alemán trató de corregir malentendidos con sus anfitriones austríacos. «Nadie pretende que Austria asuma la responsabilidad sobre refugiados de los que nunca fue responsable», dijo Seehofer, quien aseguró que los peticionarios de asilo retenidos en el futuro en los «centros de tránsito» en la frontera austro-alemana registrados antes en Grecia o Italia serán devueltos directamente a esos países, aunque reconoció que antes deberá negociar con Roma y Atenas acuerdos bilaterales. Si no es posible, «deberemos reflexionar de nuevo sobre medidas para acabar con esa migración ilegal», admitió.
En la polémica conservadora sobre los refugiados, que estuvo a punto de causar un cisma entre CDU y CSU, Merkel y Seehofer alcanzaron un compromiso para la creación de los citados «centros de tránsito». Pero la iniciativa bávara se plantea como un objetivo muy complicado de llevar a la práctica.
Salvini anuncia requisitos más restrictivos para acceder a la residencia en Italia
maría signo
El mismo día en que a Roma llega la delegación de Libia encabezada por el viceprimer ministro del Gobierno de Unidad Nacional, Ahmed Omar Maiteeg, su colega italiano y ministro del Interior, Matteo Salvini publica una circular para restringir la concesión del asilo a los inmigrantes que llegan al país.
En la rueda de prensa ya había dejado claro que la intención del Ejecutivo es que «no llegue nadie más en barcazas, ni una sola mujer ni un solo niño, lo que queremos es que lleguen en avión o incluso en primera clase», dijo mientras insistía en sus críticas a las oenegés. «Afortunadamente y gracias a nuestras posiciones, en las últimas horas no hay un solo barco de las asociaciones seudohumanitarias en aguas libias».
El ministro libio busca apoyo en Italia para alargar la ayuda económica más allá de la inmigración. Roma ha ofrecido 12 barcos para que la Guardia Costera y la Marina libia puedan patrullar pero para Trípoli es importante además la formación del personal.
Además de prohibir a las oenegés la llegada de sus barcos con inmigrantes a los puertos italianos, Salvini quiere limitar la concesión de permisos de residencia y de asilo por motivos humanitarios y por ello ha invitado a los prefectos de policía y a las comisiones para el reconocimiento de la protección internacional, a actuar con «mayor rigor en el examen de la vulnerabilidad digna de tutela» que afecta sobre todo a mujeres embarazadas, menores y enfermos. Se trata, según el ministro, de «limitar el abuso». Según aseguró, «de las 43.000 peticiones examinadas, los refugiados con derecho son solo el 7 %», pero con la protección humanitaria «se llega al 40 %»