Corea del Norte ultima el cierre del silo nuclear de Punggyie-ri

Trump corrige a Pompeo y expande las dudas sobre la cita con Kim


pekín / e. la voz

Remendar 70 años de amenazas cruzadas, incidentes militares y un gran abismo ideológico no iba a ser fácil, tal y como demuestran las dudas que han surgido en los últimos días sobre la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un, y que ayer volvió a alimentar el primero al remitir a la semana que viene la confirmación de la cita, horas después de que su secretario de Estado, Mike Pompeo, asegurara en Washington que se mantiene en pie.

Sin embargo, a pesar de las declaraciones y advertencias desconfiadas de estadounidenses y norcoreanos, las negociaciones para ese encuentro histórico continúan y los intereses en juego invitan a la esperanza. Uno de los pasos encaminados a calmar las aguas es el hecho de que Corea del Norte continúe con su compromiso de desmantelar el centro de Punggye-ri, donde el régimen ha realizado sus seis pruebas nucleares. El cierre fue uno de las primeras promesas que concretó Kim Jong-un tras la cumbre intercoreana del 27 de abril en Panmunjom.

No solo eso. Ocho medios de comunicación surcoreanos recibieron ayer la aprobación de sus visados para ser testigos de la clausura del silo nuclear. Un privilegio y un paso conciliador si se tiene en cuenta que un día antes, en el último momento, Piongyang les denegó el visado. Periodistas de EE.UU., Reino Unido, China, Rusia y Corea del Sur van camino de esas instalaciones en un viaje de tren larguísimo, de unas 16 horas, debido a la precariedad del sistema ferroviario norcoreano. La ceremonia de clausura podría celebrarse hoy mismo.

Vuelta al diálogo

Además de permitir la entrada de prensa surcoreana, Piongyang también ha anunciado que estaría dispuesto a retomar las negociaciones entre las dos Coreas a partir de mañana, viernes, fecha en la que terminan las maniobras militares conjuntas entre Washington y Seúl. Esto último fue confirmado por el portavoz de la Casa Azul, la presidencia surcoreana, Yoon Young-chan, después de que hace una semana, el régimen norcoreano cancelara repentinamente una reunión entre oficiales de ambos territorios.

«Todas las partes tienen muchos intereses en juego. Cancelar o incluso retrasar la cumbre será perjudicial para todos», explicó a La Voz Cheng Xiaohe, experto en relaciones internacionales de la Universidad Renmin de Pekín. «Para Trump, el retraso o cancelación de la cumbre significaría que Kim Jong-un le ha tomado el pelo y le haría perder apoyos. Corea del Norte perdería una oportunidad inmejorable para su deseo de empezar a mantener contactos con países occidentales. Por su parte, Corea del Sur perdería todo el esfuerzo que ha realizado como mediador y su presidente caería en popularidad», añadió.

Respecto al comentario de Trump sobre la influencia de China en la actitud del régimen norcoreano, Cheng Xiaohe le da la razón. «Desde la segunda visita de Kim Jong-un a China la situación ha cambiado. Piongyang sabe que cuenta con el apoyo de Pekín y que puede poner más condiciones a Estados Unidos en las negociaciones previas a la cumbre, pero debe ser consciente de que hay límites», afirmó.

Pese a mostrarse convencido de que la cumbre entre Trump y Kim se celebrará, Pompeo se dejó una salida abierta. El ex director de la CIA avisó de que EE.UU. está preparado para interrumpir las negociaciones si las conversaciones sobre el fin de su programa nuclear no van por buen camino.

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