La dimisión de Hariri suma al Líbano a la lucha sectaria de Oriente Medio
INTERNACIONAL
El primer ministro dimite por sorpresa tras denunciar un complot para asesinarlo
05 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Saad Hariri eligió el día en el que cumplía un año como primer ministro del Líbano para anunciar su dimisión porque teme por su vida y por la fuerte influencia de Irán en el país. En lugar de comparecer ante el Parlamento en Beirut, el líder suní voló a Arabia Saudí por segunda vez en los últimos cinco días e hizo pública su decisión en un discurso televisado en el que lamentó que «el clima político en Líbano se parece al que acabó desembocando en el asesinato de mi padre» y aseguró, sin aportar pruebas concretas, que es consciente de que «se está confabulando en secreto contra mi vida». Dedicó parte de su intervención a Irán, cuyas «interferencias nos han causado graves problemas con nuestros vecinos árabes y han impuesto una realidad por la fuerza de las armas».
Esta dimisión sorpresa devuelve al pequeño país mediterráneo a su habitual situación de incertidumbre política. Es toda una incógnita el futuro de la coalición que conforma el Gabinete de unidad nacional, que sirvió para poner fin a dos años sin gobierno. La nueva crisis libanesa es una consecuencia más del pulso de poder entre las dos grandes potencias regionales, Arabia Saudí e Irán, que se extiende por todo Oriente Medio y que sigue muy de cerca EE.UU.. Donald Trump respalda un bloque regional antiiraní liderado por israelíes y saudíes. Hariri tiene el respaldo de Riad y su gran rival es Hezbolá, partido y milicia chií que defiende los intereses de Teherán y tiene un papel clave en Siria.
Irán e Israel, de fondo
Veinticuatro horas antes de su discurso, Hariri se había reunido en Beirut con Alí Akbar Velayati, asesor del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, quien al terminar la reunión declaró que la república islámica «sostiene y protege la independencia, la fuerza y el gobierno de Líbano». Los iraníes reaccionaron de forma inmediata a las acusaciones del ex primer ministro, y el asesor del Ministerio de Exteriores, Sheikh Huseín al Islam, afirmó que «su dimisión ha sido orquestada por Trump y por el rey saudí para desestabilizar Líbano». El portavoz de Exteriores, Bahram Qassemi, fue más allá y lamentó que «esta decisión y el hecho de que se informara de la misma desde el extranjero no es solo sorprendente, sino también condenable y es una muestra de que se trata de un juego diseñado por aquellos que quieren el mal para la región. Los únicos que salen ganando en esta situación son los sionistas», en referencia a Israel.
Desde Hezbolá, el jeque Nabil Kauk, miembro del Consejo Ejecutivo del Partido de Dios, acusó al «régimen saudí» de querer «cambiar la ubicación, la identidad y el papel de Líbano en la resistencia para que forme parte de su eje, que está de acuerdo con Israel y ataca el Yemen, Baréin y Siria», según declaraciones efectuadas a la cadena Al Manar, vinculada a Hezbolá.
El primer ministro del estado judío, Benjamin Netanyahu, emitió un comunicado en el que aseguró que la decisión de Hariri y sus declaraciones son «una llamada para que la comunidad internacional despierte y actúe para frenar la agresión iraní, que intenta convertir Siria en un segundo Líbano».
Conforme se acerca el final de la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico, que según EE UU ya ha perdido el 95 % del territorio que llegó a controlar, el pulso entre los dos grandes bloques de Oriente Medio gana protagonismo en todos los tableros en los que se está disputando.
Intento de asesinato
Hariri heredó el puesto de líder de la comunidad suní libanesa de su padre, Rafik, quien murió en el 2005 en un atentado por el que son juzgados cinco miembros de Hezbolá en el Tribunal Especial para el Líbano. Al Arabiya reveló, citando fuentes propias, la existencia de un plan para asesinar al primer ministro. Según el canal saudí, «los conspiradores ordenaron el desalojo de varias torres de vigilancia que observaban los movimientos del convoy» del político mientras hacía un recorrido oficial «hace unos días», sin dar más detalles.