Nueva York debate si la estatua del descubridor es un «símbolo del odio» y debe retirarse
26 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Desde 1892, la estatua de Cristóbal Colón preside la plaza de Columbus Circle, en pleno corazón de Manhattan. Veintitrés metros de alto erigidos en la esquina suroeste de Central Park y ubicados ahora en el centro de una polémica azuzada por Donald Trump, cuyo hotel, por cierto, preside uno de los puntos del enclave. Ahora puede tener los días contados.
En medio de la polémica por la retirada de las estatuas de generales confederados, que está en el origen de la violencia racista que se desató en Charlottesville, el alcalde de Nueva York, el demócrata Bill de Blasio, ha abierto un período de 90 días para revisar «los símbolos de odio» que hay en la ciudad. Se evaluará si la figura del navegante supone un homenaje a la historia del país, o constituye un motivo de división para los estadounidenses.
La portavoz del Ayuntamiento neoyorquino, la puertorriqueña Melissa Mark-Viverito, es una de las voces que se oponen a su permanencia. «Colón es una figura muy controvertida para muchos de nosotros», aseveró la líder municipal tras hablar de un pasado ligado a la «opresión» de los nativos de América Latina.
En el lado opuesto están los que desde el mismo equipo, ven a Colón como un símbolo de orgullo para la inmigración italiana. De Blasio es uno de los integrantes de la comunidad italoamericana, por eso muchos creen que serán sus orígenes los que se impongan en el porvenir de la efigie del navegante.
El debate no es nuevo. Ya en el 2013 el regidor tuvo que reconocer «algunas cuestiones problemáticas entorno a la historia de Colón», ya que existían diferentes voces incómodas con la celebración de un desfile en su honor el 12 de octubre, conocido en EE.UU. como Columbus Day (día de Colón).
Sea como fuere, la toma de decisiones al respecto de la efigie no será fácil, ni tampoco rápida, teniendo en cuenta que el alcalde todavía está aglutinando a diferentes expertos que conformen el grupo de análisis. Una vez establecido, todos ellos tendrán que seleccionar cada una de las estatuas envueltas en polémica y de ahí, ir analizando cada una de las historias y las opiniones al respecto. Decida lo que decida el panel, será de Blasio quien tenga la última palabra. «Evaluaremos todas las estatuas que de alguna manera puedan sugerir odio, división, o racismo», dijo a comienzos de semana y tras haber pedido a Donald Trump, más contundencia a la hora de condenar cualquier acto racista.