El adiós oficial de Felipe de Edimburgo

El duque pasó revista a la Real Marina británica, en su último acto como miembro de la familia real


Londres / corresponsal

Con un sombrero de bombín negro y bajo una lluvia torrencial, el duque de Edimburgo, Felipe de Inglaterra, se despidió ayer de 65 años en la vida pública pasando revista a soldados de la Marina Real que habían completado una larga caminata de 1.664 millas (2.678 kilómetros) para recaudar fondos. El acto tuvo lugar en las dependencias del palacio de Buckingham, donde el marido de Isabel II ensalzó los logros de los marines que participaron en el conocido como Reto Global 1.664, una serie de eventos y pruebas de resistencia en las que se han recogido fondos para organizaciones de caridad.

«Tener al duque como jefe de la Marina es excepcional, forma parte de nuestro espíritu y es una figura maravillosa que sirve de ejemplo para todos los marines», dijo el teniente Gary Green, quien ideó el citado reto, mostrándose orgulloso de poder participar en su «jubilación».

El acto fue elegido con mimo. El príncipe Felipe prestó sus servicios en la Royal Navy durante la Segunda Guerra Mundial y ayer pasó revista a sus tropas por última vez para poner el broche final a su retirada de la vida pública, anunciada el pasado mayo. A sus 96 años, su inesperada decisión sorprendió a muchos, pero fue apoyada en todo momento por la reina y el palacio de Buckingham, descartando que estuviese relacionada con un empeoramiento de su salud. 

El más longevo

El consorte más longevo de la corona británica ha presidido 22.219 actos en solitario desde que su esposa se convirtió en reina en 1952. El primero de ellos fue también en Buckingham el 2 de marzo de 1948, unos meses después de su matrimonio con la princesa Isabel, cuando entregó unos premios de la Federación de Boxeo.

Siempre ejerció su figura de consorte varios pasos por detrás de su esposa, con un peculiar sentido del humor del que hizo gala en sus últimas apariciones públicas. De hecho, Felipe siempre bromea diciendo que su «primer, segundo y definitivo empleo es estar siempre junto a la reina». Pese a la despedida, un portavoz aclaró que este podrá participar de manera puntual en algunos compromisos junto a su esposa y que seguirá apoyando a las 785 organizaciones que apadrina.

Su nombre siempre ha estado entre los más activos de la realeza, incluso por encima de los duques de Cambridge, por lo que ahora muchos no terminan de creerse que su despedida sea un adiós definitivo sino más bien un hasta luego: «Estoy segura de que no desaparecerá; todo el mundo le echará de menos. Ha sido una persona que siempre está ahí y creo que somos muy, muy afortunados de tenerlo», reconocía Myra Butter, que conoce al príncipe desde su infancia.

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