Para este experto en yihadismo, la actuación de la inteligencia belga «resulta impresentable»
23 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los hallazgos efectuados a lo largo de la última semana en los registros que llevaron a la detención en Bruselas de 58 personas relacionadas con el yihadismo, entre ellas la de Salah Abdeslam, no dejaban ninguna duda sobre la intención de los terroristas. Pero pese a tener indicios claros de lo que podía avecinarse, las fuerzas de seguridad belgas no fueron capaces de evitar este nuevo ataque. Para el director de estudios de seguridad del Instituto de Seguridad Global, José María Gil, el cuerpo de inteligencia antiterrorista y la policía de Bélgica «han demostrado fallos que son impresentables en un país de la UE». Pero Europa tiene también sus fallos. Un ejemplo: no lograr mudar el sentimiento de desarraigo de muchos jóvenes musulmanes de segunda o tercera generación. Y eso es un caldo de cultivo muy jugoso para el Daesh porque «se aprovecha del desarraigo».
-¿Los ataques de ayer son una respuesta a las redadas de la última semana o esa intervención de las fuerzas del orden lo único que ha hecho es adelantar algo que ya tenían programado?
-El hecho de que se pueda producir un atentado no se puede prever porque suelen ser células con muy poca complejidad organizativa que actúan dejando muy poco espacio de tiempo entre que diseñan el ataque y lo ejecutan. Pero tras las 58 detenciones vinculadas al yihadismo de la última semana en Bruselas, había indicios de que se podría producir. Del mismo modo que hay amenazas probadas contra Londres. En el caso de Bélgica, sus servicios de inteligencia han cometido graves fallos. Es un país muy atomizado donde los distritos operan de forma muy independiente y poco eficaz. Debería haber una mayor coordinación. Basta poner como ejemplo lo que ocurre en el barrio de Molenbeek o que todos los atentados yihadistas perpetrados en Europa, o incluso el de Casablanca, tienen alguna vinculación con Bélgica.
-Eso fue puesto en evidencia sobre todo en los atentados de París, tanto en el registrado contra el semanario «Charlie Hebdo» como en noviembre en la sala Bataclan. ¿Tendrían el resto de países que tirar de las orejas a la inteligencia belga, sobre todo Francia?
-Esos tirones de orejas supongo que ya se los dan en los foros técnicos donde participan funcionarios de ambos países. Pero no hay mayor tirón de orejas que el que se puedan dar a ellos mismos los servicios de inteligencia de Bélgica. No niega nadie los fallos, otra cosa es que luego en los discursos haya que ser políticamente correcto. Pero lo que ocurre en Bélgica es un verdadero desastre.
-Hablamos de otros países de Europa, pero ¿qué le parece la actuación de las fuerzas de seguridad en España?
-Desde los atentados del 2004 en Madrid no ha habido ningún otro ataque yihadista en nuestro país. No porque no lo hayan intentado. De hecho, trataron de volar el metro de Barcelona. Luego hemos visto varias células que fueron desarticuladas en España. La actuación de las fuerzas de seguridad aquí es brillante.
-¿Hay que estar tranquilos entonces?
-Normalmente me invitan a intervenir en diferentes foros de carácter internacional y en todos alaban el trabajo de las fuerzas de seguridad españolas. Ello no quiere decir que la seguridad esté garantizada al 100 % porque eso no lo puede garantizar ni Dios, pero debe darnos una cierta confianza.
-El «modus operandi» del ataque de ayer recuerda el del 11M o los atentados de Bombay del 2008.
-La morfología del ataque no es ninguna novedad. Son unos atentados complejos que se ejecutan de forma simultánea para generar el terror. El Daesh practica un terrorismo completo que realiza acciones violentas, pero también otras que operan en el terreno de la comunicación. Lo que pretende con ello es sembrar el pánico para ver cómo reaccionan los diferentes Estados al pánico con respuestas como la condena a los atentados. Luego han ido introduciendo algunas novedades como el uso de kamikazes en Europa, algo que no era habitual. O las mujeres que se inmolan, algo que no había ocurrido hasta París.
-¿Por qué hace todo eso?
-Todo eso lo usa de un modo dantesco para generar en la sociedad un sentimiento de islamofobia que utilizan para lograr adeptos. De hecho, pese a los muchos años de luchas contra el yihadismo, este no ha dejado de crecer. Ahora reclutando a gente de otros países como Estados Unidos, Canadá, China... Llevamos más de treinta años tratando de combatir el yihadismo, hasta hemos provocado guerras, pero no hemos logrado combatirlo. Al contrario, parece haber ido aumentando.
-¿Ha favorecido la constitución del califato el reclutamiento de personas en terceros países?
-Habría que desmenuzar el discurso de Abu Bakr al Bagdadi cuando se autoproclamó califa. Habló de un texto muy importante que es La Cumbre Tratado de la Elocuencia, lo que nos da el nivel del discurso teológico que pretende implantar. Lo que está ocurriendo es algo muy complejo que requiere medidas muy complejas. Lo que están haciendo es aprovecharse de los fallos de Occidente a nivel social para captar a toda esa gente que no se ve identificada con el país de origen de sus padres, ni con el que ha nacido. Saben aprovechar esa vulnerabilidad y la falta de arraigo para captar adeptos porque hablan de una tierra, de que allí los quieren, de que los comprenden e incluso les dan dinero.
José María Gil director de estudios de seguridad del instituto de seguridad global
«No garantiza la seguridad al 100 %, pero la policía española da confianza»
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