Una UE impotente responde con algo de dinero al caos migratorio en Grecia
INTERNACIONAL
Bruselas y Berlín piden a Austria que levante el bloqueo para evitar una crisis humana
02 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Son 30.000 personas. Todos migrantes. Están atrapados en Grecia sin poder retroceder hacia Turquía y sin posibilidades de cruzar Macedonia, puerta de entrada a la ruta de los Balcanes. El país vecino mantiene cerrada a cal y canto su frontera tras la avalancha del lunes. A Grecia le toca la peor parte. Se está convirtiendo en una olla a presión. La crisis humanitaria puede estallar en cuestión de días. El Gobierno estima que, si el flujo de personas no cesa o sus vecinos no levantan el tapón, a finales de este mes tendrán que atender a unos 70.000 refugiados en sus centros de acogida dispersos por todo el territorio y teme que la coyuntura sobrepase «la capacidad de reacción» de su país. «Dejar atrapados a los solicitantes de asilo en Grecia es una solución desmesurada y a corto plazo provoca sufrimiento y violencia», denunció Human Rights Watch.
Berlín reconoce que la «situación es muy difícil» y Bruselas tiende impotente la mano a Grecia. No puede hacer otra cosa. Austria y los países de los Balcanes ignoran los acuerdos y las llamadas a desbloquear las fronteras. El «apoyo incondicional» que mostró ayer el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, se traducirá hoy en fondos. Bruselas ofrecerá a Atenas un paquete financiero de ayuda urgente para atender las necesidades de los refugiados. Acnur alerta de que se pueden quedar sin alimentos. «Es un paso necesario que tomamos para prevenir el sufrimiento», aseguró el portavoz comunitario Margaritis Schinas. Aunque no revelaron el montante, el Wall Street Journal anticipa que serán cerca de 700 millones de euros que se desembolsarán los próximos tres años. Un parche temporal para Grecia que también calmará el peso de la mala conciencia de una UE incapaz de cumplir sus promesas de reubicar refugiados. De los 160.000 previstos, solo se han trasladado a 500.
¿Por qué no se avanza en el programa? Los líderes centroeuropeos y del este han decidido que no les sale a cuenta acoger asilados. La opinión pública es hostil. A pesar de la presión interna que soporta Grecia, la canciller Angela Merkel descartó ayer el despliegue de un cordón similar al del verano del 2015. «La situación no es comparable», indicó Ahora el país heleno ya dispone de centros de registro y acogida.
Merkel y el presidente francés, François Hollande, se reunirán el viernes en París para aunar posiciones y encauzar de nuevo a Austria y los países de los Balcanes en la próxima cumbre del lunes entre la UE y Turquía. Bruselas, los socios y las organizaciones humanitarias piden a Viena que restablezca la libre circulación en Schengen después de provocar con el cierre de las fronteras un efecto dominó en los Balcanes. «Tenemos que volver al sistema Schengen», clamó Merkel, la misma demanda que lanzó el presidente del Consejo, Donald Tusk, tras reunirse con el canciller austriaco, Werner Faymann. El socialdemócrata se defendió de las críticas. Su país acogió el año pasado a 90.000 refugiados, una cifra per cápita mayor a la de Alemania. Austria apoya la reubicación de refugiados pero la falta de colaboración de algunos países y «la política de dejar pasar sin más» de Grecia le obligó a tomar la decisión de restringir la tramitación de demandas de asilo que este año tendrán un tope de 37.500.
Francia acelera el desalojo de La Jungla de Calais
El desmantelamiento del campamento de refugiados de Calais (Francia) gana velocidad. Los altercados y enfrentamientos registrados en la tarde del lunes no impidieron que ayer los obreros continuasen las labores de derribo de la parte sur de La Jungla. Protegidos, eso sí, por la policía.
«El activismo de un puñado de militantes No Borders, extremistas y violentos, no cambiará nada», advirtió el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, en alusión a la enorme resistencia que mostraron los activistas británicos que trabajan sobre el terreno ante la evacuación de las tiendas que dan cobijo a unos 3.000 refugiados. Las organizaciones de voluntarios lo acusan de criminalizar la acción humanitaria y denuncian la violencia y el trato indigno que dispensaron a los refugiados. Responsabilizan directamente al Gobierno francés de provocar las escenas de pánico que se vivieron a media tarde, cuando La Jungla empezó a arder.
El incendio de una tienda prendió la mecha y agitó el ánimo de los residentes. Los enfrentamientos obligaron a suspender las labores de desalojo y el nerviosismo se extendió hasta bien entrada la noche. Según Colpisa, al menos 150 migrantes, algunos de ellos armados con barras de hierro, se encaramaron a la carretera que da acceso al puerto y lanzaron piedras contra los camiones que transitaban en dirección al Canal de la Mancha, puerta de entrada al Reino Unido.
Dentro del campo, los mediadores sociales todavía tratan de convencer a los refugiados para que abandonen la ciénaga insalubre de carpas que inundan el terreno y se realojen en centros de acogida cercanos o en los bloques erigidos en las inmediaciones de La Jungla. La oposición es feroz. Ningún migrante quiere dejar su huella en Francia. Estarían obligados a pedir asilo en el país galo y el objetivo de todos ellos es alcanzar Gran Bretaña. Sin embargo, algunos empiezan a perder la esperanza de alcanzar la meta y han accedido a ser reubicados.
Los aeropuertos europeos piden mantener el espacio Schengen
La división europea de la Asociación Internacional de Aeropuertos (ACI) pidió ayer a los países que forman parte del espacio Schengen que mantengan su «integridad y continuidad». La reinstauración de los controles fronterizos en los aeropuertos entre Estados miembros tendría un impacto «devastador», afirmó el director general de la asociación. La supresión de Schengen requeriría «difíciles reestructuraciones de las instalaciones aeroportuarias», lo que implicaría «cientos de millones de euros en inversiones. Según ACI, el impacto serían «niveles sin precedentes de congestión e interrupciones de vuelos, con posibles contagios en toda la red».