La comunidad internacional reacciona sin fisuras al desafío de Pyongyang

El Consejo de Seguridad de la ONU, reunido de urgencia, anuncia severas sanciones al lanzamiento del cohete por parte de Corea del Norte


Seúl / Nueva York

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó enérgicamente el lanzamiento de un cohete por parte de Corea del Norte y aprobará pronto una resolución con sanciones «en respuesta a estas peligrosas y graves violaciones». La declaración fue aprobada en una sesión de emergencia por los 15 miembros del Consejo, incluido China, el principal aliado de Pyongyang.

«Los miembros del Consejo de Seguridad adoptarán rápidamente una nueva resolución del Consejo imponiendo medidas significativas en respuesta a estas peligrosas y graves violaciones» de resoluciones de la ONU, indica la declaración.

Tras el ensayo nuclear del pasado enero y pese a todas las advertencias, Corea del Norte volvió a desafiar este domingo a la comunidad internacional con un nuevo lanzamiento al espacio, que Corea del Sur y sus aliados consideran un test encubierto de un misil de largo alcance.

Fue la autoridad espacial norcoreana la que confirmó la «puesta en órbita con éxito del nuevo satélite de observación terrestre Kwangmyongsong-4 (estrella luminosa)». El cohete portador fue lanzado a las 9.00 horas desde Sohae, en la costa occidental, y se puso en órbita 46 minutos después.

Sin embargo, la comunidad internacional sospecha que el lanzamiento es un ensayo encubierto de un misil balístico de largo alcance capaz de portar armas nucleares. El misil lanzado tenía un alcance de hasta 13.000 kilómetros y podría incluso alcanzar tierra firme estadounidense, según citaron fuentes militares a la agencia de noticias surcoreana Yonhap. Países como EE.UU., Francia, Corea del Sur y Japón acusaron al régimen de Kim Yong-un de provocación.

China también condena

Incluso China, el principal aliado de Pyongyang, lamentó la acción, tras haberle exigido en varias ocasiones que se abstuviera de aumentar las tensiones en la región con un acción similar, informó la agencia de noticias Xinhua.

En reacción a la noticia, Corea del Sur anunció el inicio de conversaciones oficiales con su aliado estadounidense sobre el controvertido suministro de misiles interceptores norteamericanos tipo THAAD -capaces de interceptar misiles balísticos de corto y medio alcance-, lo que podría enfadar a China y Rusia, que rechazan su presencia cerca de su territorio.

Seúl alega, sin embargo, que el test nuclear norcoreano del pasado enero y el lanzamiento de un misil ayer demuestran la necesidad de ese despliegue. Estados Unidos tiene además 28.500 soldados en Corea del Sur. Además, Seúl anunció su intención de ampliar sus emisiones propagandísticas en la frontera dirigidas contra el régimen del país vecino.

Las autoridades espaciales norcoreanas defendieron el lanzamiento como un ejercicio del «legítimo derecho de la exploración espacial con fines pacíficos e independientes», aunque calificaron el lanzamiento de un «suceso épico» para el desarrollo de la defensa del país y señalaron que en el futuro se lanzarán más satélites al espacio.

Otras advertencias

Además de la rápida respuesta de EE. UU. condenando el hecho, también Francia exigió una «rápida y dura reacción de la comunidad internacional», mientras Reino Unido advirtió al país con consecuencias. «Colaboraremos con nuestros aliados para garantizar una firme respuesta», señaló el Ministerio de Exteriores en Londres.

La UE pidió a Pyongyang que ponga fin a sus programas nucleares de desarrollo de misiles y de armas de destrucción masiva y llamó al gobierno al diálogo tras lo que consideró una nueva grave violación de los compromisos internacionales de Corea del Norte, señaló la responsable de política exterior europea, Federica Mogherini. Por su parte, Rusia condenó el lanzamiento como una violación contra las resoluciones de la ONU y Japón habló de una amenaza para la paz mundial.

La presidenta surcoreana Park Geun-hye exigió duras sancoines contra Pyongyang, como ya hiciera tras el ensayo nuclear del pasado enero, al tiempo que anunció una nueva restricción del acceso de sus ciudadanos al parque industrial de Kaesong, que gestionan conjuntamente las dos Coreas en una zona cercana a la frontera.

«Ha llegado la hora de actuar de manera conjunta y decidida»

El Gobierno estadounidense consideró el acto «desestabilizador, provocador y una flagrante violación» de numerosas resoluciones de la ONU, al tiempo que advirtió de las «más graves consecuencias», dijo la asesora de seguridad Susan Rice en Washington. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aseguró que Estados Unidos será «inflexible» en la defensa de sus aliados -en referencia a Corea del Sur y Japón- y que continuará trabajando con sus socios y miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para tomar medidas «significativas» contra el régimen del norcoreano Pyongyang, agregó. «Ha llegado la hora de actuar de manera conjunta y decidida», advirtió el mandatario norteamericano. Además, el presidente de la Cámara de Representantes estadounidense, Paul Ryan, aseguró que su país «no se dejará intimidar» por un dictador.

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