«Hace seis días que no hay comida, ni agua, ni medicinas»

Laura Fernández Palomo AMÁN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

FATHI NASRI | AFP

Los civiles de Deir al Zur, atrapados en los combates entre las tropas sirias y el EI, piden ayuda

22 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El activista Omar Abu Leila evoca a sus quince colegas que permanecen en Deir al Zur, la ciudad siria donde el Estado Islámico (EI) lanzó una ofensiva el domingo hacia los últimos barrios controlados por las fuerzas del régimen de Bachar al Asad. Desde allí le informan para que Omar, huido hace un año de su ciudad natal, lo cuente al mundo. Y con las vivencias de esta red de activistas, la desazón: «Por favor, arrojen comida. Hace seis días que no hay alimento, ni agua, ni medicinas». «Los yihadistas están avanzando hacia el centro de la ciudad y se teme una masacre», imploran.

El 60 % de Deir al Zur ya era dominio del EI, pero ahora han estrechado el cerco a los barrios de Jura y Al Qsour, «donde se concentra la mayoría de los 200.000 civiles que han quedado recluidos», alerta Omar. «Llevan meses lanzando operaciones para tomar puestos de control gubernamentales y el aeropuerto pero con esta ofensiva han avanzado por las localidades vecinas de Al Baghaliyeh y Ayash, incluido un arsenal con el que se han aprovisionado de misiles y tanques», detalla, mientras localiza la zona en un mapa que muestra desde la pantalla de su ordenador en Alemania.

El asedio supera ya los catorce meses. Pocos son los que como su hermano han conseguido con éxito que las mafias lo trasladen a Turquía esquivando el asedio. Pero sus padres y hermanas han quedado dentro. «Yo me fui cuando denuncié en la televisión saudí Al Arabiya el talante del Estado Islámico con su entrada en Raqa», recuerda quien fuera altavoz del Ejército Libre Sirio (EJL), «desde ese día fui objetivo de los extremistas». Omar también hizo escala en Estambul, antes de viajar a Europa persiguiendo la ruta de los refugiados.

Tras el asalto del domingo, los cazas rusos apoyan sin éxito la defensa del Ejército sirio incapaz de contener la arremetida de los combatientes del califato. «Los lanzamientos tampoco están impactando en las áreas de combate», denuncia Omar. «Se calcula que en tierra están luchando entre 300 y 400 yihadistas y aunque están muriendo tantos como soldados del régimen sirio, el EI no desiste», evalúa sobre el desarrollo del ataque.

Secuestros y asesinatos

Los residentes de Deir al Zur no pueden sino sucumbir al miedo, después de que el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) denunciara el domingo la matanza de 85 civiles y el secuestro de 400 civiles - de los que 270 ya han sido liberados- por los yihadistas. Un dramático dato desmentido por Omar, quien asegura haber documentado el asesinato de 50 personas, aunque no descarta una tragedia mayor si los yihadistas se adentran en la ciudad.

Omar Abu Leila apela a la comunidad internacional a proteger a los civiles sirios, «que no interesan ni al Estado Islámico ni a Bachar al Asad». Para el activista, la aviación podría proveer alimentos como hiciera la semana pasada los aviones rusos al lanzar toneladas de comida y medicinas. De lo contrario, la población seguirá atrapada entre «los bombardeos, los asesinatos o el hambre».