Acercamiento de Rajoy e Iglesias en clave electoral

E. C. MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

El presidente del Gobierno y el líder de Podemos ganan con esta estrategia porque no compiten por el mismo electorado y sus adversarios son los mismos

21 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los atentados de París han irrumpido abruptamente en la precampaña electoral. Los partidos saben que la opinión pública está observando su reacción. Todos hablan de unidad, pero cada uno hace su juego de cara a las elecciones. Mariano Rajoy, con el fantasma en mente de la guerra de Irak y la reacción del Gobierno de José María Aznar tras los atentados del 11-M, ha evitado uno de los grandes errores de este tras la masacre y por eso ha contado con los demás grupos políticos desde que se produjeron los ataques para buscar el consenso. Una cuestión crucial cuando Francia concrete la ayuda que pide a España. Unidad y tranquilidad es su receta. No va a dar ningún paso en falso ni a tomar ninguna iniciativa unilateral, al menos hasta el 20D.

A Pedro Sánchez se le está achicando el espacio electoral tras dar su apoyo a Rajoy ante el desafío independentista catalán y ahora frente a la amenaza yihadista. Tiene pocas opciones de desmarcarse porque Rajoy ha sabido llevarle a su terreno con habilidad. El líder socialista vio ayer un resquicio para distanciarse con la supuesta oferta a Francia de Rajoy, advirtiéndole de que cualquier decisión debería tomarla el nuevo Gobierno que salga del 20D.

Albert Rivera se ha puesto al lado del Gobierno de forma incondicional, incluso ha pedido unirse al pacto antiyahista. Es la posición esperada. Pero más sorprendente es la de Pablo Iglesias, que aunque rechaza el pacto, está dispuesto a colaborar con el Gobierno lo máximo posible. El líder de Podemos ha llegado a alabar a Rajoy y a atacar sin piedad a Rivera comparándole con el Aznar de las Azores. El presidente ha invitado a Iglesias a la Moncloa y ahora le llama habitualmente para mantenerle informado de la lucha contra el yihadismo. Le ha introducido en el juego político al mismo nivel que a Rivera y al líder de la oposición parlamentaria. Rajoy e Iglesias ganan con esta estrategia porque no compiten por el mismo electorado y sus principales adversarios son comunes, el PSOE y Ciudadanos.