Francisco llega a la isla con palabras de esperanza en un momento histórico para su proceso de apertura al mundo
19 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El papa envió un mensaje de fe y esperanza a los cubanos en las horas previas a su llegada, esta noche, a la isla. La presencia de Francisco, la tercera de un pontífice en 17 años, se produce en un momento histórico, en medio de un proceso de cambios económicos y generacionales. Cuba se «abrió al mundo» como pidió Juan Pablo II, aunque persisten focos de resistencia entre quienes se niegan a perder influencia. El mundo también se ha abierto. Las reformas económicas de Raúl Castro para atraer inversiones extranjeras parecen estar dando frutos.
El episcopado se ha movilizado para la visita. En los templos se han repartido folletos con la carta papal sobre el Año de la Misericordia. También pegatinas y carteles que la gente coloca en ropas, coches y vitrinas. El Gobierno está tirando la casa por la ventana. Mientras el papamóvil ensaya los recorridos por las calles habaneras remozadas para la ocasión, enormes pancartas dan la «Bienvenida».
«Voy a visitarlos para compartir la fe y la esperanza», dijo el papa en un mensaje de vídeo emitido por la televisión cubana en su horario estelar. Con voz pausada agregó: «Me hace mucho bien y me ayuda mucho pensar en su fidelidad al Señor, en el ánimo con que afrontan las dificultades de cada día, en el amor con que se ayudan y sostienen en el camino de la vida».
Sonia Castillo, una cubana de 57 años que se define como religiosa no practicante, explicó que al escucharlo sintió «mucha paz, se ve que es el mensajero de Dios». María Rodríguez, una maestra de escuela que se crió como católica y luego saltó por un tiempo a la fe evangélica para volver al redil de la Iglesia, espera que «su visita va a ser para bien. Nuestro pueblo lo necesita porque estamos muy golpeados y la esperanza es lo que nos mantiene. La espiritualidad del mensaje nos hace falta porque no solo de pan vive el hombre».
El profesor de Historia de las religiones de la Universidad de La Habana, Enrique López Oliva, considera que la presencia de Francisco «es un acontecimiento histórico de mayor significación» que las dos anteriores visitas papales «porque llega en un momento especial del proceso cubano». Según Oliva, la isla «está en un proceso de cambios grandes. Es un momento clave en su historia. Por un lado, las reformas económicas y por otro, el cambio generacional: hay una generación que está esperando para reemplazar a la que hizo la Revolución cubana».
A su juicio, la visita podría ser «el gran milagro» que Cuba necesita, junto con la estabilidad en las inversiones extranjeras» y la «normalización de las relaciones con Estados Unidos», proceso de deshielo en el que, por cierto, el pontífice argentino tuvo participación destacada.
Los incómodos invitados de Obama
Quien se haya hecho a la idea de que este papa ha abierto los brazos a todos los renegados de la Iglesia se equivoca. El Vaticano ha mostrado malestar ante la presencia de algunos nombres «incómodos» en la lista de invitados elaborada por la Casa Blanca para recibir al pontífice, gentes como Gene Robinson, un obispo episcopaliano que se hizo famoso por ser el primer prelado gay, el transexual Vivian Taylor, o la hermana Simone Campbell.