«¡Máteme, máteme, prefiero morir que terminar en un campamento!»

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LASZLO BALOGH

Las imágenes que llegaron ayer de Hungría evidencian la dureza de este país con los refugiados: una mujer tirada sobre la vías del ferrocarril aferrada a su hijo, mientras su marido forcejeaba con los agentes

04 sep 2015 . Actualizado a las 09:47 h.

«¡Máteme, máteme, prefiero morir que terminar en un campamento!», clamaba ayer un refugiado iraquí a la policía húngara delante del tren detenido en la estación de Bicske, a pocos metros de la frontera con Austria. Las imágenes que llegaron ayer de Hungría evidencian la dureza de este país con los refugiados: una mujer tirada sobre la vías del ferrocarril aferrada a su hijo, mientras su marido forcejeaba con los agentes, cientos de desesperados hombres, mujeres y niños precipitándose a los vagones tras reabrirse las puertas de la estación de Budapest, que llevaba dos días cerrada.

Confiaban en que por fin les dejaban seguir rumbo a Austria. Pero no fue así: el objetivo era alejarlos de la capital y encerrarlos en un campamento de refugiados. Más de 200 inmigrantes tomaron al asalto el tren verde de la compañía MAV que debía oficialmente ir a Szombathely y Sopron, dos ciudades fronterizas con Austria. Pero tras recorrer 40 kilómetros se paró en Bicske, allí decenas de antidisturbios intentaron que los pasajeros se bajaran y obligarlos a subir a autobuses con destino a un campamento de refugiados próximo. «?Auxilio!», «¡Germany!», «¡No camp!», gritaban. A media tarde la policía desistió de su intento y se limitó a rodear el tren.

Mientras, el Parlamento húngaro debatía endurecer aún más las leyes de inmigración, que prevén, por ejemplo, declarar el cruce de la frontera húngara un delito, con penas de hasta tres años de cárcel.