El Gobierno japonés presenta una ley que amplía las funciones de su Ejército

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Contempla desplegar tropas en el extranjero si una nación aliada es atacada, facilitar apoyo en operaciones que tengan el mandato de las Naciones Unidas y rescatar en otros países a ciudadanos nipones

15 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los japoneses recibieron divididos el proyecto de ley por el que, con el incremento del gasto militar de China a la vista, el Ejecutivo de Shinzo Abe convertirá la Constitución pacifista nacida tras la Segunda Guerra Mundial en cosa del pasado.

Ya en julio del año pasado Abe impulsó una reinterpretación de la Carta Magna, que desde 1947 limitaba las competencias del Ejército a la defensa del territorio en caso de agresión, con miras a abrir el camino a las nuevas leyes. La nueva legalidad permitirá, por una parte, desplegar tropas en el extranjero si una nación aliada es atacada, lo que se envuelve en el término de autodefensa colectiva; por otra, facilitar apoyo en operaciones que tengan el mandato de las Naciones Unidas; y, en tercer lugar, las fuerzas armadas podrán rescatar en otros países a ciudadanos nipones víctimas de ataque terroristas o conflictos bélicos.

Los argumentos de Abe para alejamiento del pacifismo, siempre tras la promesa de que Tokio «mantendrá su tradición no beligerante», son diversos. Desde que se trata de aumentar la capacidad disuasoria hasta que el objetivo es «contribuir más activamente a la paz tanto en Japón como en el mundo». Lo cierto es que Abe, que regresó de su reciente visita a EE.UU. con un acuerdo para intensificar la cooperación militar con su aliado, cuenta con el beneplácito de Washington para dejar atrás la Constitución que le impuso al término de la guerra, tras lo cual está el contrapeso que puede ejercer Japón al poder de China.

El proyecto de ley aún debe debatirse en el Parlamento, donde la mayoría del primer ministro no tendrá dificultades para sacarlo adelante antes del verano, pese a que un 48,4 % de los japoneses lo rechazan.