El papa convierte a Raúl Castro

Íñigo Domínguez ROMA / COLPISA

INTERNACIONAL

«Si sigue hablando así terminaré volviendo a rezar», le dijo el presidente cubano a Francisco en un encuentro que certifica el cambio en la isla

11 may 2015 . Actualizado a las 07:10 h.

Raúl Castro y Francisco se vieron ayer por primera vez durante casi una hora, 55 minutos, en un encuentro privado, y se puede decir que esa cita marca un cambio histórico para Cuba. Por estas palabras del presidente cubano: «Si el papa sigue hablando así volveré a rezar y regresaré a la Iglesia, y no lo digo como una broma». Sea broma o no, sea realmente sincero o se trate de un hábil gesto político, lo cierto es que el hecho de que el actual líder de la revolución castrista, hermano de Fidel y mucho más ortodoxo que él en la línea ideológica marxista, admita este viraje supone un hito en la evolución del régimen.

Certifica el camino de los cambios, aunque todavía sean lentos, y sobre todo aumenta aún más la legitimidad que Cuba otorga a Bergoglio como padrino del acercamiento a Estados Unidos. Es un papel protagonista que desempeña a nivel mundial desde que el pasado diciembre se anunció el deshielo entre ambos países gracias a la mediación del pontífice, que en octubre llegó a acoger en el propio Vaticano una reunión secreta de ambas partes.

«Salí impresionado, verdaderamente impresionado de su sabiduría, su modestia y todas las virtudes que sabemos que tiene», dijo Castro del papa en su comparecencia posterior ante la prensa con el primer ministro italiano, Matteo Renzi. Podría haberse ido de Roma sin decir palabra, pero probablemente le interesaba mucho que no fuera así.