La sombra de Siria planea sobre Europa

Da la impresión de que quienes han hecho esto no actuaban al calor de una polémica reciente sino que han elegido Charlie Hebdo como un objetivo simbólico

Miles de personas se concentraron en ciudades de toda Europa, como Berlín, Madrid, Londres o Bruselas (en la foto).
Miles de personas se concentraron en ciudades de toda Europa, como Berlín, Madrid, Londres o Bruselas (en la foto).

«¡Hemos vengado al profeta!», gritaban los terroristas que causaron la matanza de ayer en París. «¡Hemos matado a Charlie Hebdo!». No está claro que lo segundo sea cierto, pero desgraciadamente es posible. A la publicación satírica le será muy difícil sobreponerse a la desaparición de su carismático director y varios de sus principales dibujantes.

En cuanto a lo primero, y aunque los asesinos hayan querido justificar sus acciones aludiendo a las caricaturas publicadas por este medio que muchos musulmanes consideran blasfemas, la cronología hace sospechar que se trata de una excusa oportunista.

El revuelo por los dibujos de la publicación danesa Jyllans-Posten, que Charlie Hebdo reprodujo en Francia, ocurrió hace nueve años. El número de Charlie Hebdo dedicado a la ley islámica, con Mahoma en portada y figurando como redactor jefe, salió hace ya tres años, y han pasado dos años desde las caricaturas que mostraban al profeta desnudo. La publicación sufrió entonces un ataque con cócteles molotov, pero, según han revelado los trabajadores del medio a Le Monde, esas amenazas habían decrecido considerablemente en los últimos tiempos hasta casi desaparecer.

Un objetivo simbólico

Más bien da la impresión de que quienes han hecho esto no actuaban al calor de una polémica reciente sino que han elegido Charlie Hebdo como un objetivo simbólico para atraer mayor atención y remarcar un discurso rigorista. El número de los asaltantes y la disciplina con la que han llevado a cabo su crimen -disparo a disparo y no con ráfagas- sugieren que no se trata de lobos solitarios como los que hemos visto actuar en los últimos tiempos en Boston, Londres y Toronto. La policía estará sin duda barajando la hipótesis de que sean combatientes retornados de la guerra de Siria. Hasta ahora no había precedentes claros pero este podría ser un primer caso que inaugure una tendencia muy temida por las fuerzas de seguridad.

Un indicio no casa, sin embargo, con que sean seguidores del Estado Islámico, en los que se ha concentrado toda la atención de las fuerzas de seguridad en Europa. Según los testigos, los terroristas reivindicaron su acción en nombre de Al Qaida en Yemen. Los seguidores del Estado Islámico nunca atribuirían sus acciones a una organización rival como es Al Qaida. Al Qaida en Yemen, efectivamente, tiene un largo historial de intentos de atentado en Europa y Estados Unidos, casi todos fallidos. Los detalles no encajan con la mecánica de los atentados de Al Qaida en Yemen, que normalmente ha recurrido a terroristas solitarios, explosivos y planes rocambolescos, pero hace tiempo que se hablaba del deseo de Al Qaida de volver a hacerse más presente, precisamente para no perder terreno frente al Estado Islámico. Puede ser que haya organizado una célula de musulmanes franceses o belgas -los atacantes hablaban francés-. De lo que no cabe duda es de que, hayan pasado o no por Siria los miembros de esta célula, son las emociones que provoca ese conflicto las que han venido a desestabilizar a las comunidades musulmanas, muy particularmente a las de Europa.

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