«Los radicales han adaptado su forma de actuar por el mayor control de los Estados»

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Daniel Sansó-Rubert, del Centro de Estudios de Seguridad de la USC, piensa que España no está libre de ser objetivo de los terroristas

08 ene 2015 . Actualizado a las 08:53 h.

La masacre de ayer en la sede de la revista francesa Charlie Hebdo no es casual. Eso es lo que entiende Daniel Sansó-Rubert, del Centro de Estudios de Seguridad de la Universidade de Santiago y coautor del libro Seguridad y Defensa Hoy, de la editorial Plaza y Valdés. «No es un ataque al azar. Tiene un gran simbolismo porque han atentado contra la libertad de expresión y contra cualquier crítica a la interpretación radical que ellos hacen de la religión», explica.

-Ayer le tocó el turno a París, ¿pero España está también en esta ruleta rusa?

-Por supuesto. España, igual que Francia, está implicada en diferentes escenarios donde se combate la amenaza yihadista. Igual que el Reino Unido, Estados Unidos o Dinamarca. Por tanto, hay razones suficientes para que hechos como el de ayer puedan producirse en su territorio. Pero eso no quiere decir que debamos cambiar nuestra forma de vida, ni eludir nuestros compromisos nacionales e internacionales con la libertad y la democracia. Eso sería una forma de claudicar ante los violentos.

-La estrategia de los terroristas islámicos ha cambiado. ¿Por qué?

-Responde al aumento del control que, tras sucesos como el 11-M, en Madrid, han llevado a cabo las fuerzas de seguridad del Estado y los servicios de inteligencia sobre el uso explosivos o los productos para elaborarlos. También por la vigilancia que han hecho sobre el mundo radical que favorece los atentados. Todo ese mayor control por parte de los Estados ha obligado a los radicales a adaptar el modus operandi a las circunstancias actuales y los medios disponibles. Por ejemplo, recurren al uso de armas ligeras que pueden conseguirse en el mercado negro y que permiten atentar en lugares con menor protección que una estación de tren. Ejemplos de nuevos métodos son arremeter contra un grupo de personas usando el coche particular o degollar a alguien en plena calle como ha ocurrido en el Reino Unido. Lo que está claro es que ese nuevo perfil es muy complicado de controlar.

-¿Está controlando España la captación de personas?

-España es un estado que, por la singularidad territorial de Ceuta y Melilla o porque España es un país receptor de un importante contingente humano que profesa como religión el islam, sirve de manto para que los radicales se oculten pasando desapercibidos dentro de una comunidad pacífica asentada en el territorio nacional. Es verdad que las autoridades lo están controlando como muestran las operaciones llevadas acabo a lo largo del último año. En muchas, como novedad, se descubrió que estaban captando chicas.

-¿Dónde reclutan?

-En mezquitas clandestinas o en Internet. Normalmente aquellos sujetos que acaban inmersos en la radicalización religiosa muestran inquietudes por conocer y una predisposición a asumir como verdaderos los dogmas radicalizado que encuentran en Internet...

-¿Qué tipo de personas son más susceptibles?

-No hay duda de que son perfiles muy complejos, donde concurren causas externas e internas del sujeto. La predisposición personal y la probabilidad de ser una persona influenciable o sugestionable facilita la captación, así como individuos con baja autoestima o frustrados por su situación social o económica actual. Contar con apoyo social, familiar, con amigos oriundos del país de acogida, por el contrario, facilita la adaptación social de las personas y las hace menos susceptibles de ser seducidos por el discurso radical de la yihad.

-¿La crisis ha sido un caldo de cultivo?

-Ha sido un factor potenciador de la radicalización de los discursos y de las personas, ante la frustración que genera.