El feudo anticastrista de Miami se diluye

Las nuevas generaciones apuestan por la reconciliación con Cuba

Varias personas hacen cola para embarcar en un vuelo de Miami a La Habana.
Varias personas hacen cola para embarcar en un vuelo de Miami a La Habana.

redacción / la voz

Cuando en el año 2000 Estados Unidos devolvió a Cuba a Elián González, la colonia cubana en Miami salió a la calle en masa para pedir que el pequeño balsero pudiera quedarse. Catorce años después, aunque el acuerdo alcanzado por Obama con el Gobierno de La Habana supone un paso histórico de cara al acercamiento entre ambos países, el clamor popular en las calles ha sido mucho menor. Las que se escuchan son las voces de protesta de cargos electos como el alcalde de Miami, los representantes republicanos de Florida en el Congreso o la vieja guardia del café Versailles de Little Habana. La Asamblea de la Resistencia Cubana, por ejemplo, ha convocado para hoy una concentración cerca de la popular calle Ocho, en rechazo a un acuerdo que califican como una «decepción».

Ese colectivo, el Directorio Democrático, Plantados, Madres y Mujeres Antirrepresión (MAR) y otros grupos de clara inclinación radical y ruidosa, como Vigilia Mambisa o la Brigada 2506, están dispuestos a movilizar a la comunidad en contra del acuerdo. Dicen que es «absurdo», resultado de una «concesión» a un régimen que «sigue manteniendo la opresión sobre el pueblo cubano».

Pero ese parece que ya no es un sentimiento tan generalizado entre los cubanos de Florida como sucedía hace unos años. Entre la colonia de dos millones de cubanos que viven en Estados Unidos (cerca del 50 % están en Miami) cada vez quedan menos de aquellos exiliados que llegaron tras el triunfo de la revolución castrista, que alcanzaron gran influencia y para los que los Castro son un monstruo contra el que nunca hay que bajar la guardia. Por contra, aunque todavía ese sentir no se haya trasladado a los cargos electos, aumentan los que han llegado de Cuba a lo largo de los últimos años. Son estos, los que han vivido bajo el peso del embargo y sus consecuencias, y los hijos y nietos de los primeros exiliados, los más favorables a abrir el diálogo que abandera Obama.

Ese cambio de tendencia dentro de la colonia cubana en Estados Unidos -un voto clave a la hora de elegir al inquilino de la Casa Blanca- es una de las razones por las que Raulín Angulo, un cubano demócrata descendiente de gallegos que llegó a Estados Unidos en 1967, piensa que el embargo podría levantarse «bastante rápido». Porque, aunque algunos ven muy lejano el día en el que el Congreso de EE.UU., con mayoría republicana, dé luz verde a su término, Angulo opina todo lo contrario.

Lo hace basándose en datos: «Durante las elecciones del 2004, el porcentaje de cubanos que estaban a favor de los republicanos era de un 65 % frente a un 30 % que ponían su voto en manos de los demócratas. Ahora, en general el voto cubano está repartido al 50 % y, en el caso de los que tienen menos de 40 años, puede estar ya en un 65 % para el partido de Obama y un 35 % para los republicanos», dice.

Estados agrícolas

Pero esa no es la única explicación a su gran optimismo. «Pese a que a partir de enero en el Congreso la mayoría republicana será aún superior (254 frente a 181) y aunque los cubanos de la vieja guardia suponen una importante fuente de ingresos para los republicanos, hay bastantes de estos últimos que están a favor del levantamiento del embargo», argumenta. Alude, por ejemplo, a las declaraciones realizadas esta semana por el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, donde reconocía que el bloqueo había fracasado.

La historia del propio Raulín lo prueba: «Llegué a Estados Unidos en 1967 dentro del programa Peter Pan. En aquel momento Cuba estaba enviando muchos menores a la Unión Soviética y, para contrarrestarlo, Estados Unidos lanzó esta idea. Cuando me fui tenía 17 años. Mi padre me dijo: ??No te preocupes, porque en unas semanas el régimen comunista cae??. Ahora tengo 70 años», recuerda. Y habla también del senador republicano por Arizona Jeff Flake, que ha estado en la negociación para liberar a Alan Gross. No hay que olvidar tampoco que el levantamiento del embargo y la apertura de la relación comercial interesa a los estados agrícolas norteamericanos, los del cinturón del maíz. Casualmente, donde se concentra buena parte del voto de ese partido.

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