Colorado decidirá el 4-N el control del Senado de EE.UU.

Victoria Toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

El demócrata Mark Udall hace campaña en Denver para revalidar su escaño en el Senado.
El demócrata Mark Udall hace campaña en Denver para revalidar su escaño en el Senado. D. PENSINGER< / span> AFP< / span>

El voto hispano determinará si los demócratas seguirán siendo mayoría

19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

El 4 de noviembre se celebran elecciones legislativas en EE.UU. En ellas se decide si cambia la mayoría del Senado, ahora en manos demócratas. Si pierden esa mayoría, los republicanos dominarán las dos cámaras del Congreso lo que hará imposible que Barack Obama lleve adelante los proyectos que tiene pendientes.

Los dos partidos estudian al milímetro dónde ganar los escaños que necesitan para controlar el Senado. El estado de Colorado se perfila como clave en esa batalla y el voto hispano -cifrado en el 12 %- tendrá una influencia determinante.

Los escaños que se deciden el 4-N son la mitad de los cien que tiene el Senado. De esos cien, 53 están ocupados por demócratas, 45 por republicanos y dos por independientes. El problema para los demócratas es que varios de los estados en los que sus actuales senadores deben revalidar su cargo pertenecen a la zona más conservadora de Estados Unidos. Colorado es uno de ellos. Allí el demócrata Mark Udall que ocupa actualmente el escaño se juega su futuro contra el republicano Cory Gardner.

Obama no es nada popular en Colorado, por lo que Udall ha intentado distanciarse de él todo lo que ha podido. Pero aun así, la última encuesta publicada esta semana le da una ventaja de cinco puntos al republicano. Por el momento la batalla se ha centrado en los derechos de reproducción de las mujeres. Gardner apoya una ley que declararía persona al embrión desde el momento mismo de la concepción por lo que el aborto se prohibiría. Las demócratas, con Hillary Clinton a la cabeza, han acudido en masa a Colorado para hacer campaña a favor de Udall. Y lo cierto es que en los últimos diez días han conseguido reducir la diferencia de este con Gardner en un par de puntos. Pero no parece que eso vaya a ser suficiente.

Ninguna de las dos campañas ha entrado todavía en la cuestión de la inmigración que será la clave para impulsar el voto hispano. Pero la decisión de Obama de retrasar la aprobación de sus órdenes ejecutivas que alivien la situación de los millones de inmigrantes sin visado hasta después de las elecciones ha cortocircuitado el uso de que de esta cuestión hubiera podido hacer despegar a Udall en los sondeos.

El presidente no participa en la campaña, consciente de su baja popularidad. En Kentucky, donde la batalla también será dura, la joven aspirante demócrata Alison Grimes Lundergan evitó responder en cuatro veces durante un debate si había votado por Obama. Así están las cosas.