Cameron afirma que la separación de Escocia le rompería el corazón

Ahorradores e inversores escoceses sacan miles de millones del país


londres / E. la voz

Podría parecer una estrofa de la conocida canción de Alejandro Sanz, pero nada más lejos de la realidad. Fueron las palabras del primer ministro británico, David Cameron, apelando a los sentimientos de los escoceses en la cruzada contra el reloj que empendió junto a Ed Miliband y Nick Clegg para frenar el auge independentista. «Me importa muchísimo este extraordinario país, este Reino Unido que hemos construido juntos. Me rompería el corazón si esta familia de naciones que hemos reunido, y que hemos hecho tantas cosas extraordinarias juntos, se separase», dijo emocionado.

Conocedor de que para muchos votantes un no en la votación va ligado a un voto de castigo hacia su propio partido y las políticas que ha puesto en práctica, Cameron pidió a los ciudadanos que no confundiesen el referendo con unas elecciones generales, previstas para el año que viene. El primer ministro reconoció que se trata de una votación que afectará no solo a los próximos cinco años sino «al próximo siglo». Cameron alertó de que un voto a favor de la separación será un «salto en la oscuridad» y pidió a los escoceses con rotundidad que «se queden» en el Reino Unido. «Si el Reino Unido estalla, estalla para siempre», dijo.

Cameron apareció sentado en un taburete, hablando en tono bajo y sin los pasos y gestos que hace con frecuencia en sus apariciones públicas. También se fijó en la parte económica de una separación, advirtiendo que Escocia podría quedarse sin dinero después de la independencia porque Londres se negaría a formar una unión monetaria con Edimburgo.

Las cosas en el orden económico se complican. Se ha conocido que ahorradores e inversores han sacado de Escocia miles de millones de libras, según publicó el Financial Times, ante el miedo a que su dinero no esté seguro. Además, se han introducido «cláusulas de salida» en los contratos de inmuebles comerciales en Escocia, que permitirían a los compradores renegociar las condiciones si los votantes optan por la independencia.

La preocupación ante el posible escenario que deje la votación es tal que en muchos medios británicos tiran de hemeroteca para explicar lo ocurrido en Canadá en 1995, cuando los canadienses pidieron a los ciudadanos de Quebec que se quedasen y la votación ganó con un 50,5% de los votos a favor frente al 49,5% en contra.

La oficina del primer ministro confirmó que Cameron volverá a Escocia el lunes y que el líder laborista, Ed Miliband, se quedará hasta la votación. Mientras, Alex Salmond, primer ministro escocés, comparó el entusiasmo de las calles de Escocia con el que se vivió en las calles de Sudáfrica durante las primeras elecciones libres a las que se pudo presentar Mandela. «La gente hace largas colas para registrarse y poder votar en el referendo. Y no es para votar «no» sino para decir «sí» a la independencia».

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