El dirigente opositor venezolano Leopoldo López permanecerá detenido después de que el Tribunal de Apelaciones de Caracas desestimara la petición de sus abogados de que esperara el juicio en libertad.
López, que se encuentra detenido desde el 19 de febrero en una cárcel militar a 30 kilómetros de Caracas, se enfrenta a un juicio por los cargos de instigación pública, daños a la propiedad, incendio intencional (como autor intelectual) y asociación para delinquir que le imputa la Fiscalía y que un tribunal de la capital venezolano aceptó totalmente.
El dirigente del partido opositor de centroderecha Voluntad Popular fue el principal convocante a una manifestación estudiantil el 12 de febrero en la que dos personas fueron asesinadas a manos de la policía política. Las protestas que se suceden desde entonces y hasta ahora han dejado 37 muertos, según la fiscal general de Venezuela, han llevado a los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a ofrecerse como mediadores para un diálogo político entre Gobierno y oposición. La esposa de López, Lilian Tintori, afirmó que no habrá diálogo hasta que su esposo y el resto de los presos políticos estén en libertad.
La coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que considera que considera que los integrantes de la Unasur serían parciales, rechaza su mediación y proponen, en cambio, la designación de un testigo de buena fe, para lo que apuntaron al Vaticano, aceptó el ofrecimiento, señaló la agencia AP. Maduro propuso al secretario de Estado, Pietro Parolín
La Fiscalía inició la investigación de la exdiputada María Corina Machado, expulsada de la Asamblea Nacional, contra la que podría abrirse un proceso por traición. Un grupo de diputados opositores presentaron recurso de amparo ante el Tribunal Supremo de Justicia para denunciar la supuesta persecución política contra Machado.