Hace una década que Natalia vive en Galicia. «Quedamos aquí porque mi compañero es portugués, vio una oferta de trabajo en Santiago y por eso nos quedamos,», explica. Es profesora de Biología, pero no ejerce: «Por los problemas con la homologación del título y por eso soy ama de cada y doy clase de ganchillo en la Casa d a Cultura de Bertamiráns». Natalia es de Zitomer, a unos 120 kilómetros de Kiev. Allí vive su madre, un hermano y su hija mayor. «Ahora está preparándose para entrar en la universdad, es muy buena estudiante, la primera de la clase. Quiere hacer traducción. Bueno mientras el comportamiento de Putin no estropee las cosas», explica. Recuerda que a los rusos nunca les gustó la separación de Ucrania. «Quieren tener a Ucrania a su lado, aunque entrar en la UE daría más opciones a Ucrania porque ahora es un país destruido», dice. Y sueña con que todo se arregle pronto.