Las fronteras de la UE, bajo presión

Más de 40.000 personas cruzaron ilegalmente a Europa en el último trimestre del 2013


Redacción / La voz

El año 2013 terminó con un fuerte incremento de la presión migratoria en las fronteras exteriores de la Unión Europea, principalmente a causa del conflicto armado en Siria y de la inestabilidad en Egipto y Libia. Para el 2014, los expertos no esperan mejoras. Los últimos datos homologables de Frontex, la agencia europea encargada del control fronterizo, correspondientes al tercer trimestre del año, dicen que en esos tres meses cruzaron ilegalmente las fronteras del espacio Schengen 42.600 personas, frente a las 22.000 del mismo período del año anterior. En los últimos doce meses suman 90.000.

¿Son muchos? Todo es relativo. No parecen demasiados si se tiene en cuenta que informes policiales cifran en 30.000 el número de inmigrantes que esperan en Marruecos la ocasión de colarse en Ceuta o Melilla o de lanzarse al mar para cruzar a España.

La vía aérea, la principal

Esas cifras aún parecen menos importantes cuando consideramos que la primera vía de entrada en Europa siguen siendo los aeropuertos, adonde los inmigrantes llegan legalmente, como turistas, para luego instalarse clandestinamente en el país de elección. Por este medio Frontex calcula que se han quedado en Europa 326.000 inmigrantes ilegales en los primeros nueve meses del año pasado.

Los recientes sucesos de Ceuta llevan a pensar que las rutas tradicionales siguen como hace años. Pero las cosas han cambiado. En el 2006, España y Portugal firmaron con Marruecos, Mauritania, Senegal, Cabo Verde, Gambia y Guinea Bissau un acuerdo de control de la emigración por mar, por el que esos países establecieron una red de comunicación y vigilancia a través de satélites para frenar las avalanchas de cayucos. En aquel año, 31.000 personas habían llegado a Europa por esa vía. La red, bautizada como Seahorse Atlántico, es en gran parte responsable del descenso de los desembarcos en Canarias y en las costas atlánticas de la península: solo 330 personas llegaron en cayucos desde la costa occidental africana en el 2012.

La brecha oriental

En vista del éxito, y bajo los auspicios de la Comisión Europea, en septiembre del 2013 España, Portugal, Francia, Italia, Grecia, Chipre y Malta firmaron con Libia un convenio similar, denominado Seahorse Mediterráno, al que se espera que se adhieran Argelia, Túnez y Egipto a lo largo de este año.

Incluso antes de que este programa entre en pleno funcionamiento, la Ruta Mediterránea Central -como se denomina en el argot de Frontex la de Sicilia y las pequeñas islas del sur- ya ha perdido afluencia, debido al refuerzo de controles que siguió al trágico naufragio de Lampedusa en octubre pasado. Dos nuevas rutas de acceso a las fronteras de Schengen están concentrando el mayor número de entradas: son la denominada Ruta Mediterránea del Este (que acaba en Grecia) y la Ruta de las Fronteras Orientales, con destino inicial en Bulgaria o Rumanía y definitivo en otros países más desarrollados integrados en el espacio Schengen.

No solo cambian las vías; también los países emisores. En el año 2012, la dirección de Frontex se vio sorprendida por la multitud de ciudadanos afganos que acudían a las redes de inmigración ilegal no solo por el este y el sudeste de Europa, también en Sicilia y el sur de Italia. En el 2013, dominaron esas rutas los procedentes de Siria.

Nuevas fuerzas

Ante la avalancha incesante, la Comisión Europea y Frontex han puesto en marcha hace solo dos meses un nuevo mecanismo de seguridad, denominado Eurosur, que deberá mejorar la coordinación de la vigilancia en las fronteras exteriores. El próximo paso ha de ser la creación de una fuerza que ya tiene nombre, ESBG (European System of Border Guards, o sistema europeo de guardias fronterizos), con dotación de personal y medios, que no sustituirá pero sí acompañará a las policías de inmigración y aduanas de los Estados miembros de Schengen con fronteras exteriores.

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