La revolución del 25 de enero se queda sin voz


El artista e intelectual Aalam Wassef, uno de los últimos activistas considerados la voz de la revolución del 25 de enero, fue arrestado ayer. Su delito: condenar en su reciente trabajo audiovisual tanto el gobierno de los islamistas como el de los militares, los dos que han ostentado el poder durante estos tres años de transición en Egipto.

Junto a él están hoy entre rejas las voces más representativas de aquel movimiento que pretendía derrocar a Hosni Mubarak, pero también al estado militar implantado desde la década de los cincuenta en el país.

El espíritu del 30 de junio

En la calle, se escucha mucho ruido y diferentes conceptos revolucionarios, que difuminan el del movimiento 25 de enero. Una gran parte de la sociedad, considera que ahora viven en la llamada revolución del 30 de junio, cuando, tras las masivas manifestaciones en Tharir contra el primer presidente elegido en la transición, el islamista Mohamed Mursi, los militares se hicieron con el poder para redirigir la senda democrática.

Se trata de una fecha que para algunos marca una segunda revolución y para otros, especialmente para los Hermanos Musulmanes que están siendo represaliados y perseguidos, un golpe militar. En la realidad, lo que marca es una profunda polarización de la sociedad que hoy está llamada a salir a la calle bajo distintos significados.

El tercer aniversario de la primavera árabe en Egipto se conmemora con una Constitución -la tercera de la transición- recién aprobada, pero todavía sin la democracia que defendían en las calles hace tres años.

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