Los comicios de hoy en el Land condicionan los del próximo domingo
15 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La madre de todas las batallas. Así ha calificado Horst Seehofer, el primer ministro bávaro, las elecciones regionales que hoy se celebran en este rico Land del sur de Alemania. Nadie cuestiona la popularidad del «rey Horst I», como le califican algunos medios, ni que su partido, la CSU, vuelva a ser el más votado. Un anticipo, dicen algunos, de lo que va a ocurrir una semana más tarde en Berlín, donde nadie cuestiona la victoria de la CDU de Angela Merkel.
Sin embargo, las cosas distan de estar tan claras. Según los expertos, más que como un trampolín para la canciller, las elecciones de hoy bien pueden suponer un multiplicador de sus problemas en el tramo final de la campaña. Según todos los sondeos, la CSU podría obtener la mayoría absoluta y eso detendría a muchos votantes conservadores una semana más tarde de acudir a las urnas, al dar por segura la victoria de la «Mutti de la nación». Uno de los mayores quebraderos de cabeza de la CDU es precisamente movilizar a su electorado.
El segundo gran problema de Merkel es qué será de los liberales. El FDP bávaro también está en crisis. Del 8% de los sufragios cosechados hace cinco años podría caer a un 4% hoy. De ser así, quedaría fuera del Parlamento regional. Algunas voces malintencionadas dicen que en el cuartel general de los liberales en Berlín sueñan con un fracaso en Múnich porque eso podría desencadenar una reacción parecida a la de Baja Sajonia el pasado enero, cuando muchos votantes de la CDU prestaron uno de sus votos al FDP por temor a que no obtuviera el 5% necesario para entrar en el Parlamento. Eso finalmente le restó votos a la coalición de centro-derecha y dio la victoria por los pelos a la alianza roji-verde.
Voto prestado
Si el FDP fracasa hoy en Baviera, es muy probable que el domingo muchos votantes de la CDU fraccionen igualmente el voto y «presten» el segundo, el del partido, al FDP, con la esperanza de mantener el gobierno de centro-derecha. No es de extrañar pues que en cada mitin, Merkel pida ambos votos, el del candidato de la circunscripción y el del partido, para la CDU.
La mirada también estará hoy puesta en los Verdes, que ven peligrar ese 10% que le daban los sondeos hasta ahora. ¿Se confirmará su tendencia a la baja? Los socialdemócratas por su parte se contentarían con mejorar en uno o dos puntos los nefastos resultados de 2008, donde no llegaron al 20%. Eso confirmaría también su modesta remontada a nivel federal. En el feudo de la CSU, Horst Seehofer ha sabido rescatar al partido de la crisis, que le valió hace cinco años un 43,4% (para estándares bávaros, donde la hegemonía de la CSU es indiscutible, un fracaso!) y todo apunta a que podría volver a disfrutar de la mayoría absoluta de la era Strauss.
Como decía este fin de semana el Süddeutsche Zeitung, «todos le perdonan a Seehofer su sarcasmo» porque ha sabido calar el espíritu bávaro. Un poco a lo Merkel, tomó decisiones populares, como en el caso de una política antinuclear. Sabe dar con el puño en la mesa y defender, en contra de los deseos de la canciller, una viñeta para conductores foráneos que utilicen sus autopistas, porque así lo quieren los bávaros. Aunque al final tenga que ceder ante el diktat de Berlín.