¿Quién mató a Al Hassan?


Tras el atentado en el que perdió la vida el jefe del espionaje libanés Wissam al-Hassan, el dedo acusador no ha tardado en apuntar a Siria. Con algo de razón. El atentado ha tenido que contar con la participación, el apoyo, el consentimiento o al menos el conocimiento de Damasco. Pero para entender lo que ha sucedido, no es suficiente. Es preciso sumergirse en la retorcida política libanesa y en el aún más retorcido mundo de los servicios secretos del país.

En el Líbano hay principalmente dos organizaciones de inteligencia. La Inteligencia Militar obedece al Gobierno pero, como fue creada por el espionaje sirio, está dominada por cristianos pro-sirios y chiíes. Por otro lado, está la Fuerza de Seguridad Interior (FSI). Después del asesinato del primer ministro Rafiq Hariri en 2005, se entregó su control a la familia Hariri, que colocó a su frente al ahora asesinado, a pesar de ser uno de los sospechosos del atentado. Está dirigida por musulmanes suníes, financiada y manejada por Arabia Saudí. Incluso después de que los Hariri perdiesen el poder en 2008, la FSI ha seguido estando dominada por ellos y actúa de espaldas del gobierno.

La guerra civil siria exacerbó el conflicto entre unos y otros porque Wissam al-Hassan pasó a convertirse en el contacto entre Arabia Saudí y los rebeldes sirios. Era él quien, desde Beirut, organizaba envíos de armamento y dinero saudí a los yihadistas. Sobre todo, estaba en el punto de mira de Damasco después del asunto del Lutfallah II, un barco con armas para los rebeldes sirios que fue interceptado por la Marina libanesa.

Es importante recordar que, en el Líbano, la división en torno a la cuestión siria no es política sino sectaria: los suníes (la familia Hariri) apoyan a los rebeldes (ahora; hace años eran pro-sirios), y los chiíes (Hezbolá) y cristianos a al-Asad. De hecho, el enlace de Damasco en el Líbano era un falangista cristiano, Michel Samaha. También vinculado a los servicios secretos y ex ministro, es el equivalente de Wissam al-Hassan pero del otro lado.

En agosto pasado, al-Hassan dio un paso muy temerario en su enfrentamiento con Samaha, cuando le hizo detener acusado de planear una campaña de atentados en el Líbano por encargo de Siria. Pocos lo creen en Beirut, donde se interpretó como un episodio más de la lucha que libran las facciones pro-sirias y anti-sirias. En todo caso, Samaha tiene amigos importantes entre las familias cristianas que dirigen la política libanesa y estaba claro que se vengaría.

¿Quién ha matado a Wissan al-Hassan, entonces? Puede ser que los servicios secretos sirios, pero es más probable que hayan sido los amigos de Samaha dentro de la propia comunidad de inteligencia libanesa. ¿Qué ocurrirá ahora? Los medios internacionales temen que su muerte pueda incendiar el Líbano. Desde el punto de vista de quienes le han matado, sin embargo, era al-Hassan quien estaba poniendo en peligro la estabilidad. Algo de todo hay.

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