Los colombianos acogen con incredulidad el proceso de paz

Susan ABAD BOGOTÁ / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Los representantes de las FARC, en la mesa de negociación
Los representantes de las FARC, en la mesa de negociación AUDUN BRAASTAD / Efe

El Gobierno y las FARC constituyen la mesa del diálogo en Oslo

19 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Escepticismo fue el sentimiento que primó entre los colombianos tras escuchar las declaraciones de los representantes del Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC en Oslo, lugar donde se instaló ayer la mesa de negociaciones que busca acabar con cincuenta años de conflicto armado.

Desde primera hora del día, la radio y la televisión nacionales iniciaron programas especiales, con entrevistas a analistas y retransmisiones de sus enviados a la capital noruega. Pero, al contrario de la atención que suscitan en Bogotá los partidos de fútbol para las eliminatorias al Mundial o las finales de concursos por televisión, la población capitalina realizó sus labores cotidianas sin dar mucha importancia a los diálogos de paz. «Es que de alguna manera sienten que es algo que no va a traer cambios en la vida cotidiana, creen que como la guerra se libra en los campos no les afecta», explica a La Voz el sociólogo Walter Caicedo.

«Lo mismo que otras veces»

«Esto no va a ir a ningún lado. Es lo mismo que otras veces. Lo único nuevo es que va ser más cortico», reflexiona Santiago Moreno, taxista y uno de los pocos que se interesó en escuchar las transmisiones desde Oslo. «He hecho unos diez servicios y todos los pasajeros están igual de incrédulos. Solo escuche al tal [Iván] Márquez [número dos de las FARC]. Habla con soberbia», sostiene.

«Dios quiera que ahora si sea», comenta a su vez Dilma García, a quien encontramos haciendo la compra. «A ver si de una vez se acaba esta mortandad», añade. «Es una bobada porque jamás llegan a nada. Es una pérdida de tiempo», replica el tendero.

Las que sí estuvieron atentos fueron las organizaciones que de alguna u otra forma están afectadas por el conflicto armado. «Las FARC mencionaron a las organizaciones civiles, ellos quieren ser su portavoz, pero no es lo mismo». «Como sociedad civil y sobre todo el movimiento indígena -que somos los más afectados- sería muy importante que estuviéramos ahí», se quejó Gabriel Javí, presidente del Consejo Municipal de Toribio.

Por su parte, Gloria Inés Ramírez, miembro del Comité de Paz del Senado, dijo a La Voz que «cada uno ha impuesto sus puntos». «Ninguna negociación es fácil, y menos en Colombia. Llevamos 50 años en conflicto y no se va a arreglar en un día lo que lleva tanto tiempo. Lo importante es que se ha puesto sobre la mesa cuáles son los puntos de vista, se sujetarán a una hoja de ruta que establecieron con el concepto que cada uno tiene frente a un tema específico. Lo que hay que trabajar es que finalmente los debates lleven a conclusiones favorables para el país», afirma.