Renania del Norte pone en jaque el poder de Merkel

Úrsula moreno BERLÍN / AGENCIA

INTERNACIONAL

La CDU afrontará el peor resultado en este populoso Land

13 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Alemania celebra hoy elecciones en Renania del Norte-Westfalia, el Land más poblado del país, y un bastión tradicional de la izquierda, donde la derrota del partido de Angela Merkel no sorprenderá a nadie. Son los últimos comicios regionales antes de las legislativas, previstas para dentro de 16 meses. Y así como en Berlín Merkel sigue contando con la máxima popularidad, y su partido, de celebrarse hoy generales, sería el más votado; en los comicios regionales todo apunta a que será su décimo revés electoral. Por eso, Merkel se ha apresurado a decir que estos comicios son importantes para Renania del Norte-Westfalia, «ni más ni menos».

Si los sondeos no mienten, el partido con más sufragios en este Land, otrora del acero y del carbón, volverá a ser el socialdemócrata (SPD), con Hannelore Kraft a la cabeza. Una líder convincente que tiene todas las papeletas de seguir llevando las riendas del Gobierno regional. La pregunta es si podrá hacerlo en tándem con los Verdes, como hasta ahora, o tendrá que buscar un tercer socio de coalición, por ejemplo, el partido de Los Piratas, que podría cosechar su tercera victoria en unas regionales, con más de un 8 % de los sufragios.

A mediados de marzo, Kraft no consiguió votos suficientes para aprobar el presupuesto del 2012 y convocó elecciones adelantadas, en las que aspira a obtener una mayoría clara.

La coalición de centroderecha de Merkel ha perdido los Gobiernos locales de Baden-Württemberg, Sarre y Schleswig-Holstein, donde se votó el domingo. En el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, la Unión Cristianodemócrata (CDU) deberá contentarse con el 30 % de los sufragios, frente al 37 % del SPD.

El delfín que salió rana

La CDU podría ser testigo del peor resultado en la historia electoral de este estado federado si se cumplen los presagios, que hablan de un traspaso de votos al socio liberal, FDP. En gran parte, debido a la desafortunada elección del cabeza de lista, el ministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen. El que fue el niño mimado de la canciller, le ha salido rana.

Röttgen ha protagonizado una campaña llena de resbalones. Primero no quiso apostar claramente por la política regional, algo que no ha gustado nada en Dusseldorf, la capital del Land. Nunca se comprometió a liderar la oposición regional, en caso de perder las elecciones. En otras palabras, de no ser primer ministro, prefiere quedarse en el Gabinete de Merkel en Berlín. El segundo error llegó pocos días antes de la cita con las urnas. Röttgen quiso captar votos en campaña y aseguró que estas elecciones son una suerte de plebiscito para la política de austeridad fiscal de Merkel. Palabras de las que se tuvo que retractar poco después, al echársele el partido encima.