Se podría decir que estas elecciones francesas son unas elecciones europeas, pero unas de verdad. A diferencia de lo que ocurre con los irrelevantes comicios al Parlamento de Estrasburgo / Bruselas, los franceses sí van a decidir el rumbo que seguirá la Unión Europea en su travesía errática para salir de la crisis.
Si gana François Hollande, el pacto fiscal promovido por Alemania tendrá que ser renegociado para incluir una estrategia de crecimiento, los objetivos de déficit que asfixian a España se relajarían, el papel del Banco Central Europeo sería revisado. Si gana Nicolas Sarkozy, también habrá cambios en la UE, aunque en otro sentido: comenzaría una repatriación de poderes, empezando por desmantelar Schengen y modificar las políticas de inmigración. Seguramente.
Decimos «seguramente» porque, por supuesto, se trata de promesas. Como suele suceder en sistemas electorales a dos vueltas como el francés, para garantizarse una victoria en la segunda tanda los candidatos se han visto forzados a adoptar el discurso de los partidos minoritarios a sus extremos. De ahí viene el discurso radical del normalmente tibio Hollande, que parece estar convenciendo al hipotético 15 % de votantes del Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon.
Estrategia agotada
Sarkozy, en cambio, ha encontrado dificultades para repetir la maniobra del 2007, cuando ganó fácilmente tras absorber buena parte del voto del Frente Nacional (FN). En esta campaña, su discurso duro en inmigración le permitió inicialmente recortar distancias con los socialistas y frenar el ascenso de Marine Le Pen, pero la estrategia se agotó pronto. Si no consigue quedar en cabeza en la primera vuelta, estará sentenciado.
Dicho esto, habrá que ver qué ocurre, porque el voto del FN es muy difícil de calibrar por medio de encuestas. Todo puede pasar. Si el FN se hunde, Sarkozy podría ganar; si Sarkozy se hunde, el FN podría rozar el 20 % en la primera vuelta. Entonces Hollande arrasaría en la segunda, pero el FN se convertiría en un partido crucial de la reconstrucción de la derecha francesa. Por eso, aparte de los ganadores, esa cifra de votos del FN va a ser la clave a la que todos estarán atentos esta noche, y no solo en Francia.