La Unión Europea (UE) intenta convencer a Japón y a Corea del Sur para que se sumen al embargo que impone al petróleo iraní, y si lo consigue podría dejar a Irán prácticamente sin la mitad de su mercado de crudo. Según una fuente europea, ya ha habido «contactos preliminares» con los dos países asiáticos y hay indicios de que estarían en disposición de seguir la línea acordada el lunes por los Veintisiete para imponer dichas sanciones a Irán en represalia por el programa nuclear del régimen iraní. El efecto de la medida es cortar la financiación del programa nuclear iraní y forzar al Gobierno de Teherán a negociar. Japón importa alrededor de un 17 % del petróleo iraní, mientras que Corea del Sur compra en torno al 9 %, según datos del 2010. Combinado con el europeo, los tres mercados suman cerca del 50 % de las exportaciones de Irán, que vende más de dos millones de barriles al día. Mientras tanto, la UE también intentará persuadir a China y a la India para que no aumenten sus compras de petróleo iraní en sustitución de las que llevaba a cabo Europa.