A mina, la bloguera lesbiana siria detenida en Damasco, y cuyo nombre dio la vuelta al mundo, no existe. Quizás sea lesbiana, pero ni se llama Amina, ni vive en Damasco, ni ha sido detenida. La fotografía que circula en la campaña global para lograr su liberación ha resultado ser la de una mujer inglesa que no sabía nada del asunto, y los esfuerzos por encontrar a alguien que conozca personalmente a la bloguera han fracasado hasta ahora. Todo indica que es un bulo de Internet, el enésimo, aprovechando la credulidad que, sorprendentemente, sigue inspirando a muchos la Red.
También la dimisión de la embajadora siria en París ha resultado ser un fraude. El asunto tuvo un gran impacto, porque la embajadora dimitió en directo en la cadena de televisión France 24. Solo que ahora resulta que otra persona llamó al programa haciéndose pasar por ella.
Estos episodios son anécdotas, pero también nos permiten saber algo más de Siria: lo poco que sabemos de Siria. El régimen impide trabajar a los periodistas y el resultado es que los rumores circulan sin freno. Por su parte, la oposición sabe que su única esperanza es provocar una fisura en la alianza que por ahora mantiene unidos a los distintos grupos del poder.
El caso de la embajadora
Lamia Shakur, la embajadora siria en París, pertenece a una de las familias más poderosas del país y su deserción, de ser creída, hubiese conducido, quizás, a más deserciones entre los embajadores sirios en el mundo, llevando al aislamiento de Siria como sucedió con Libia.
Por eso la pregunta acuciante sigue siendo si existen sublevaciones en el Ejército sirio. La oposición asegura que esto es lo que ha ocurrido en Yisr el Shughur, la localidad que las tropas del Gobierno han asediado en el norte. Hay algunos indicios que permitirían creer que es así, aunque tenues. Quizás sea significativo, quizás no, pero el régimen ha preferido enviar a la Cuarta División Mecanizada, en vez de la Primera División, que se encontraba mucho más cerca.
El Ejército sirio cuenta con once divisiones, de las que tan solo dos están formadas por soldados alauíes, la secta minoritaria a la que pertenece la familia Al Asad y en la que sabe que puede confiar hasta el final. La Cuarta División es la mejor de esas dos unidades leales, de hecho la manda el hermano del presidente Bashar, Maher al Asad. Si en Yisr el Shughur hay que aplastar una rebelión militar, no podría hacerlo nadie más.
Si es así, la historia se repetirá. La Cuarta División mecanizada fue la que en la sublevación de 1982 redujo a escombros la ciudad de Hama y mató, quizás, a 20.000 de sus habitantes. También entonces la mandaba un hermano del presidente Hafez al Asad, Rifaat. El actual presidente se acordará de otro detalle: luego, con el ascendiente ganado sobre el Ejército, Rifaat intentó derrocar a su hermano (hoy sigue en su exilio en Londres, desde donde sigue conspirando, ahora contra su sobrino, con el dinero de Arabia Saudí).