El Ejército israelí se encontraba ayer en alerta máxima en la línea del alto el fuego con Siria, en los Altos del Golán, un día después de la muerte de 23 personas, según Damasco, entre ellas varios palestinos que intentaban cruzar la frontera. Siria denunció la «flagrante agresión israelí», y el primer ministro Benjamin Netanyahu acusa al régimen de Bachar al Asad de orquestar la violencia en la frontera para desviar la atención de su conflicto interno. El Ejército israelí, por su parte, rechazó el balance de 23 muertos ofrecido por las autoridades sirias, diciendo que solo tuvo conocimiento de 10 muertos por minas sirias. EE.UU. y la ONU expresaron su pesar por los muertos y exhortaron a Israel y a Siria a abstenerse de cualquier provocación.