La Casa Blanca confirma que el líder de Al Qaida no iba armado cuando las fuerzas de élite le dispararon y que grabó sus últimos mensajes desde el edificio asaltado
04 may 2011 . Actualizado a las 12:45 h.Gerónimo fue un jefe apache que se resistió a estar confinado en una reserva mientras tuvo fuerzas. Perseguido durante años por el Ejército estadounidense -llegaron a poner a 5.000 hombres tras sus talones-, acabó finalmente en manos del Gobierno de Washington. Al margen de lo mal que puede sentar la comparación a los nativos americanos, Gerónimo, el nombre en clave con el que los servicios secretos estadounidenses bautizaron a Bin Laden, encaja con dificultades en la historia oficial que la Casa Blanca está relatando con muchos titubeos, dudas y errores.
Gerónimo era un indio huidizo que siempre estaba en movimiento. Podría coincidir con la idea mítica del terrorista más buscado, pero lo cierto es que Bin Laden estuvo durante «cinco o seis años» en el mismo complejo residencial fortificado de Abbottabad (Pakistán), según confirmó el consejero para la Lucha Antiterrorista, John Brennan. Otro detalle diferencia la vida de ambos fugitivos: el Gerónimo auténtico murió de viejo a los 85 años, rehabilitado tras pasar por la cárcel. Bin Laden recibió un disparo mortal en la parte superior del ojo izquierdo, que al parecer destruyó parte del cráneo.
Difundir esta imagen del enemigo público número 1 podría herir la sensibilidad de los islamistas más radicales y el Gobierno estadounidense debatía ayer si la hacía pública o no, junto con los vídeos del funeral. Otros medios refieren un segundo disparo en el pecho para «confirmar si estaba muerto». Si existió un tiro adicional para rematarlo, la tesis oficial de que el objetivo era capturarlo vivo haría aguas. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, confirmó ayer el segundo disparo y que el líder de Al Qaida no estaba armado cuando fue abatido. Sin embargo, insistió en la versión increíble de que, aún desarmado, intentó resistirse.
Sala de crisis
El presidente Barack Obama, el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, entre otros, siguieron la operación desde la sala de crisis de la Casa Blanca, aunque no queda claro si vieron imágenes en directo. Lo único confirmado es que escuchaban en directo las conversaciones de las fuerzas de asalto. «Los minutos pasaron como días», dijo Brennan sobre el ambiente en esa sala sorprendentemente pequeña y desangelada, atestada de altos cargos, con una mesa repleta de ordenadores portátiles. En la pantalla aparecía de vez en cuando Leon Panetta, el director de la CIA, comentando los detalles del operativo.
Unos 46 miembros de los Navy-Seals descendieron en dos helicópteros sobre el complejo residencial en el que Bin Laden residía con su familia y al menos dos mensajeros, al parecer los que conformaban su única defensa armada, aunque tampoco este punto se ha aclarado lo suficiente.
Identificación
Uno de ellos era el kuwaití que la CNN identificó como Abu Ahmad. Este mensajero es uno de los hombres claves en la investigación de la CIA, que empezó cuando agentes paquistaníes de este servicio de inteligencia decidieron seguir, en julio pasado, a un Suzuki blanco por las calles de Peshawar. Apuntaron la matrícula del todoterreno y así pudieron controlarlo en más ocasiones. En una de ellas, según The New York Times, se localizó el complejo fortificado, desde donde el fugitivo habría distribuido todos sus mensajes grabados en los últimos años.
El Gobierno estadounidense se tomó su tiempo. Con el detalle de los satélites, los servicios de inteligencia estudiaron los movimientos en la casa para valorar los riesgos e interceptaron correos y llamadas del mensajero a su familia en Kuwait. Según este mismo periódico, hasta se construyeron réplicas del edificio para ensayar varias veces el asalto una vez descartada la posibilidad de bombardear la guarida por la dificultad de recuperar el cadáver.
Se eligió una noche sin luna, aunque la operación podría haberse ordenado mucho antes, según algunos medios británicos y estadounidenses. El primer grupo de comandos, de acuerdo con The Washington Post, aterrizó fuera del complejo y los militares escalaron los muros. El otro aparato chocó contra uno de los muros del edificio, sin que se produjeran heridos.
La operación siguió su curso. Los Seals respondieron al fuego desde el interior del edificio y se abrieron camino hasta los pisos superiores, donde suponían que estaba Bin Laden. Antes de llegar a estas dependencias, mataron al mensajero kuwaití y a su hermano. Arriba dispararon sobre uno de los hijos de Bin Laden y una mujer. Contrariamente a lo que explicó John Brenan, no era la esposa del terrorista más buscado y tampoco fue utilizada como escudo humano.
Desde la sala de crisis, un Obama boquiabierto asistía a un operativo por el que también pasará a la historia. En la pantalla, Panetta, el jefe de la CIA, pronunciaba dos palabras. «Geronimo EKIA [siglas en inglés de enemigo muerto en combate]».