Fidel Castro se jubila del poder

Isabel Sánchez LA HABANA / AFP

INTERNACIONAL

Entrega a su hermano Raúl la jefatura del Partido Comunista, que aprobó un plan de reformas económicas que introduce ideas del mercado en Cuba

20 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Fidel Castro, el legendario líder máximo de Cuba durante medio siglo, es ahora solo un «soldado de las ideas», de 84 años, tras abandonar ayer su último cargo de poder, la jefatura del gobernante Partido Comunista (PCC). El comandante presenció la clausura del sexto congreso del PCC, en la que su hermano, de 79 años y a quien cedió el mando de la isla cuando enfermó en el 2006, lo reemplazó como primer secretario del partido, el cargo más importante en un sistema comunista, que ocupaba desde que lo fundó.

Poco antes de la elección del buró político del PCC, de 15 miembros, Fidel confirmó en un artículo de prensa lo que había dicho en marzo: que en julio del 2006 renunció «sin vacilación» a todos sus cargos, incluso al del PCC, aunque en estos cinco años siguió siendo llamado primer secretario, y Raúl, segundo. «Les prometí ser un soldado de las ideas, y ese deber puedo cumplirlo todavía», escribió el ex gobernante.

Único superviviente de los protagonistas de la guerra fría y una de las figuras más polémicas del siglo XX, Castro sobrevivió a once presidentes en la Casa Blanca, cientos de conspiraciones, la invasión de Bahía Cochinos, crisis bélicas y económicas, bloqueos y a la caída del muro de Berlín.

El relevo en el PCC de este hijo de un inmigrante gallego y una campesina cubana ocurre en una fecha históricamente simbólica: hace cincuenta años declaró socialista la revolución en el funeral de las víctimas de un bombardeo que precedió a la invasión anticastrista de Bahía Cochinos, organizada por la CIA. No obstante, el comandante en jefe seguirá ejerciendo poderosa influencia en los destinos de Cuba, clave en el alcance y ritmo de los cambios que impulsa su hermano.

Un día antes, el congreso del PCC, el primero desde 1997, aprobó el plan de reforma económica de Raúl Castro para actualizar el modelo socialista.

El plan, la mayor reestructuración económica desde que Fidel Castro nacionalizó las empresas en los años sesenta, busca dejar atrás el agotado modelo ultracentralizado soviético, que tiene a la isla sumida en una profunda crisis.

El programa, que sufrió algunas modificaciones en dos días de debates, incluye la apertura al sector privado, el recorte de un millón de empleos estatales, descentralización agrícola, autonomía empresarial, impuestos y eliminación de subsidios.

Compra de casas y vehículos

Los cubanos ven los alcances del congreso en lo político y económico con una mezcla de esperanza y pesimismo, atentos sobre todo a las medidas que afectan su vida diaria, como la futura eliminación de la «libreta» (canasta básica subsidiada) y el levantamiento de la prohibición de compraventa de casas y automóviles.

«Raúl va poco a poco, pero con buen paso. Con la venta de las casas y de carros [autos] mucha gente va a poder hacer un dinerito y dedicarlo, por ejemplo, a negocios», declaró Julio González, de 37 años.

Tras escuchar por televisión el cierre del congreso, González recordó que desde que Raúl llegó al Gobierno, eliminó «prohibiciones absurdas», como las que impedían a los cubanos hospedarse en hoteles, alquilar coches o comprar equipos electrodomésticos.

Cerca del 90% de los cubanos son dueños de sus viviendas, no pagan impuestos por ellas o abonan bajos alquileres, pero no pueden venderlas y solo cambiarlas, en un negocio que ilícitamente implica miles de dólares.

La alegría es contenida, el Gobierno y Parlamento aún deben dar forma legal a esos acuerdos, lo que dispara las suspicacias de muchos: en Cuba nada es fácil, dicen.