Ben Alí decreta el toque de queda para sofocar las protestas en Túnez
INTERNACIONAL
Fuerte despliegue de soldados y blindados en la capital para impedir que se propaguen los disturbios del interior
13 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.Los gestos conciliadores del presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Alí, destituyendo al ministro del Interior responsable de la represión y liberando a los centenares de personas que fueron detenidas durante las manifestaciones no surtieron efecto. Y los disturbios, que han abierto la revuelta social más grave a la que se enfrenta el país magrebí en los últimos 20 años, volvieron a reproducirse con virulencia durante el día de ayer.
En respuesta, el Ejecutivo decretó ayer el toque de queda nocturno en la capital del país y en los barrios que la circundan. La medida, que ya se había aplicado la noche anterior en otras cuatro regiones (Beja, Gafsa, Kaserín y Telab), ha sido reforzada con el despliegue de soldados armados, camiones, todoterrenos y blindados en la capital y en el barrio popular de Etadamén.
Según informa Efe, las manifestaciones derivaron en enfrentamientos violentos en al menos tres barrios del norte de la ciudad y en el centro de Túnez. Centenares de jóvenes que gritaban consignas contra el régimen intentaron acceder a la céntrica avenida Habib Burguiba cuando fueron dispersados por los antidisturbios, que dispararon gases lacrimógenos. También en los barrios pobres del Gran Túnez, como Etadamén e Intilak, se reprodujeron los disturbios y enfrentamientos.
Según fuentes sindicales y de los partidos de oposición, en tres barrios de la zona norte de la capital, decenas de jóvenes se enfrentaron con piedras y cócteles molotov a las fuerzas de seguridad. En la zona industrial de Ben Arous, los manifestantes atacaron el Palacio de Justicia con artefactos incendiarios, mientras que en el barrio de Hamman El Inf, a siete kilómetros de la capital, la policía cargó con gases lacrimógenos contra varias concentraciones de protesta. En otra manifestación en la zona agrícola de Mornag, a 20 kilómetros de la capital, se produjeron igualmente actos violentos.
Por otra parte, fuentes sindicales señalaron que en la cuenca minera de Gafsa, en el centro-oeste, se reanudaron los choques, que la pasada noche dejaron un saldo de siete muertos. Los disturbios se extendieron ayer también a otras zonas, como las provincias del sur de Kebili y Douz, además de a la región de oasis de Tozeur.
En un nuevo intento por acabar con las protestas, el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, había anunciado por la mañana la destitución del titular de Interior, Rafik Belhaj Kacem. Aseguró que todos los detenidos desde que comenzaron las protestas serán puestos en libertad. Ghanouchi también prometió la creación de una comisión de investigación de los casos de corrupción en la Administración, demandada por los partidos de oposición y las organizaciones sociales.