Bélgica se prepara para elegir Gobierno, consciente de que tardará meses en poder conformarlo
INTERNACIONAL
El Gabinete encargado de gestionar la transición solo podría adoptar decisiones sobre asuntos corrientes.
09 jun 2010 . Actualizado a las 09:42 h.Los belgas se preparan para las elecciones legislativas de este domingo conscientes de que, sea cual sea el resultado, podrían estar meses con un Gobierno en funciones que dejaría al país en una situación muy precaria. Primero, porque el Gabinete encargado de gestionar la transición solo podría adoptar decisiones sobre asuntos corrientes, en una etapa en la que el país precisa decisiones firmes contra la crisis. Y segundo, porque a partir de julio deben asumir la presidencia rotatoria de la UE. Y no parece que a un país dividido incapaz de nombrar primer ministro se le pueda atribuir la capacidad para liderar Europa en los tiempos que corren.
El sistema electoral belga dispone que las dos grandes comunidades del país, flamencos nerlandófonos y valones francófonos, escojan por separado a sus representantes. Pero las obliga a ponerse de acuerdo para formar Gobierno. El ganador de los anteriores comicios, el conservador flamenco Yves Leterme, tardó nueve meses en lograr ese consenso, pero se vio obligado en tres ocasiones a abandonar su cargo por las enormes diferencias que separan a unos y otros.
La última dimisión de Leterme forzó la convocatoria anticipada de elecciones. Y la campaña se ha enviciado ahora, precisamente, en torno a esas divergencias, que desde hace años amenazan con hacer saltar las débiles costuras institucionales que unen a flamencos y valones.
Reforma y caja común
Los primeros reclaman una profunda reforma del Estado federal que dé más poder a las regiones, y además que se segreguen las cajas de la Seguridad Social de ambas, ya que ellos son, ahora, contribuyentes netos al fondo común. Los francófonos, cuyas pensiones y subsidios de desempleo dependen en gran parte de la boyante economía flamenca, se niegan por su parte a negociarlo, y rechazan cualquier reforma que disminuya sus derechos.
Entre ellos, la que pretende anular el régimen del que disfrutan los valones que viven en los alrededores de Bruselas, en territorio de Flandes pero bajo un régimen de privilegios lingüísticos y administrativos que no disfrutan los flamencos que habitan en Valonia.