El ángel de la muerte, en el banquillo

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

Argentina sienta ante un tribunal a Alfredo Astiz y a otros 18 ex miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de lesa humanidad durante la dictadura

14 dic 2009 . Actualizado a las 18:17 h.

Exactamente a las 11.10 horas de ayer, viernes 11 de diciembre, los argentinos sintieron que finalmente la Justicia comenzaba a cerrar el círculo contra los más violentos asesinos de la última dictadura militar, (1976-1983), entre ellos al ex marino Alfredo Astiz, conocido como el ángel rubio o el ángel de la muerte. Esa hora y esa fecha marcan el inicio del megajuicio a 19 miembros de las Fuerzas Armadas que torturaron y asesinaron dentro del principal centro de represión del régimen, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Los 19 acusados entraron a la sala del juicio de dos en dos, esposados y con la mirada hacia el suelo hasta sentarse en el banquillo frente a los miembros del Tribunal Oral Federal 5 (TOF5). Los jueces se limitaron a leer las acusaciones por lesa humanidad.

La causa se instruye por la suerte corrida por 86 víctimas que fueron secuestradas y hechas desaparecer en la ESMA durante la dictadura. Entre los delitos se incluyen el asesinato de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, dos monjas francesas y el escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh.

La lista de los acusados incluye al capitán Jorge Acosta, jefe de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3, y al propio Alfredo Astiz, icono de la cobardía desde que su foto rendido en las Malvinas (1982) frente a los británicos permitió identificarlo como quien se infiltró bajo el nombre de Gustavo Niño entre las madres que comenzaban a organizarse para reclamar a sus hijos secuestrados. Su misión era seleccionar a las mujeres que la Armada arrojaría vivas desde un avión en vuelo. Asimismo se le atribuye el asesinato de una adolescente sueca. Fue reclamado por Francia y Suecia, pero la entonces primera ministra Margaret Thatcher lo devolvió a Argentina.

También estarán en el juicio los capitanes Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón, detonantes involuntarios de la confesión de Alfredo Scilingo a mediados de los años noventa; el comisario Ernesto Weber, que les enseñó a usar la picana eléctrica en nombre de la Policía Federal, y el vicealmirante Óscar Montes, ex canciller de la dictadura.

Se prevé que el proceso durará entre seis y siete meses, durante los cuales declararán 280 testigos, muchos de ellos supervivientes a las torturas de la ESMA.

«Entrenado para matar»

El ex capitán de fragata Astiz, quien echó ayer al abogado que lo iba a defender, afirmó hace más de diez años que había sido «entrenado para matar». «La Armada no me enseñó a construir, sino a destruir. Sé colocar minas y bombas, sé infiltrarme, sé desarmar una organización, sé matar. Todo lo sé hacer bien. Soy bruto, pero tuve un solo acto de lucidez en mi vida, que fue meterme en la Marina», dijo a la desaparecida revista Tres puntos .