La nueva alta representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de los Veintisiete, la británica Catherine Ashton, estrenó ayer su cargo en el Parlamento Europeo defendiendo con firmeza su currículo, frente a quienes han criticado su nombramiento afirmando que apenas tiene experiencia en asuntos internacionales. «Puedo aportar a mi nuevo puesto veintiocho años de experiencia en negociaciones, en materialización de consensos y en mediación», dijo Ashton en su primera intervención oficial ante la Comisión de Exteriores de la Eurocámara, reunida en Bruselas.
La baronesa laborista (Ashton obtuvo un título nobiliario vitalicio cuando ocupó un escaño en la Cámara de los Lores británica) no tuvo reparos en contestar con solidez dialéctica a los eurodiputados que pusieron en duda su valía, y quienes alegaron que hasta ahora sus méritos en temas de relaciones exteriores se limitan a sus trece meses al frente del departamento de Comercio de la Comisión Europea, tras haber desempeñado en su país puestos de responsabilidad en materia de igualdad, justicia y derechos ciudadanos.
Solana
Nada comparable con la carta de presentación de su antecesor, Javier Solana, que, cuando llegó al cargo en 1999, era secretario general de la OTAN y había ocupado con anterioridad varias carteras en el Gobierno de España, entre ellas, precisamente, la de Asuntos Exteriores.
«Debo ocupar este puesto porque los veintisiete jefes de Estado y de Gobierno europeos me invitaron a hacerlo. Quizá ustedes no me hubiesen elegido, pero ellos sí», espetó Ashton, que parece dispuesta a borrar cuanto antes cualquier duda sobre sus capacidades. La Eurocámara no la ha elegido, pero tendrá que darle su visto bueno como miembro de la Comisión (será vicepresidenta en el Colegio de Comisarios) el próximo mes de enero.
Ayer, la alta representante desgranó ante los eurodiputados de la Comisión de Exteriores las prioridades de su mandato, que centrará, según afirmó, en lograr que la Unión Europea tenga una voz propia en el exterior, para que pueda «hacer valer todo su peso». Prometió «una diplomacia tranquila» basada en los valores de la UE, que construirá sobre la base de la confianza y para la que tratará de aunar los intereses y las demandas de todos los socios comunitarios, incluidos los más pequeños. Así, y a respuesta delos congresistas que la interpelaron, afirmó que tratará de alcanzar siempre «el máximo factor común» entre los Veintisiete, y que no se conformará «con el mínimo común denominador».
Ashton, que ayer viajó a Madrid para entrevistarse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que dará prioridad a la diplomacia discreta, antes que a los gestos grandilocuentes. «Muchas veces, se obtienen resultados mejores cuando las cosas se hacen lejos de los focos», subrayó. Ayer fue el segundo día de Ashton en su nuevo cargo, que cuenta ahora con más competencias que cuando lo ejerció Javier Solana.