Para la jornada de hoy hay un elemento más a tener en cuenta, además de los dos candidatos mayoritarios: la abstención. En el 2006, cuando ganó Manuel Zelaya, alcanzó un 45%, y en Honduras tienen esa cifra como base para saber si el pueblo apoya al presidente depuesto o si lo reprueba. A mayor abstención, que es lo que pide Zelaya, más apoyo para él, o más descontento con una situación que pasó de la tragedia, tras los disturbios provocados entre manifestantes y policía en el regreso fallido de Zelaya a principios de julio, a la tensión por su vuelta definitiva, a escondidas, para refugiarse en la embajada brasileña, y finalmente, a la indiferencia por conocer al nuevo presidente, el que supuestamente ha de gobernar desde el próximo 27 de enero.