El nombramiento del primer ministro belga, Heman Van Rompuy, como primer presidente de la Unión Europea (UE) fue acogido ayer con preocupación por la prensa turca debido a los comentarios contrarios a la adhesión de Turquía que el político conservador hizo en el 2004.
«Malas noticias», tituló ayer el diaro Radikal, mientras Vatan , otro de los principales rotativos del país, señaló que «un opositor a Turquía» llega a lo más alto de la UE.
Ambos periódicos se referían en particular a una comentario que Van Rompuy hizo en el 2004, cuando aún no era primer ministro de su país y aseguró que «Turquía no es parte de Europa y nunca lo será».
La respuesta oficial al nombramiento del democristiano de 62 años ha sido más comedida. El negociador de Turquía con la UE, Emegen Bagis, señaló ayer que Bélgica «normalmente ha adoptado una postura favorable hacia la ampliación y también ha apoyado nuestro intento de adhesión».
Bagis destacó la importancia de que en su primer discurso tras ser nombrado presidente de la UE, Van Rompuy «prometiera ser justo y objetivo» en lo relacionado con la adhesión de Turquía al bloque comunitario.
Entrada en la Unión
Diplomáticos turcos habían mostrado recientemente su preocupación ante una supuesta creciente oposición a la entrada de Ankara en la Unión y ante el hecho de que los planes de Alemania y Francia para favorecer solo una «asociación privilegiada» estén ganando terreno.
Por su parte, la nueva ministra de Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, actual comisaria de Comercio del bloque, asumirá su nuevo cargo el próximo 1 de diciembre, antes de lo previsto, informaron ayer fuentes comunitarias en Bruselas.
El puesto de Ahston como alta representante para las Relaciones Exteriores fusiona el cargo que hasta ahora ocupaba Javier Solana y el de la comisaria de Exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero-Waldner.